La suplementación de calcio y vitaminas D y K puede fortalecer los huesos de los niños

Según los resultados de una revisión sobre los estudios que se han realizado en relación a la salud ósea en la infancia y los factores ambientales y nutricionales que contribuyen a ella, la suplementación combinada de calcio y vitaminas D y K puede fortalecer los huesos de los niños. Los expertos comentan que la deficiencia de una vitamina como la K (K1 y K2) provoca que el calcio que se tome en la dieta no sea lo efectivo que se espera y aumente el riesgo de sufrir osteoporosis a una edad temprana.

Huesos fuertes en los niños

Una investigación desarrollada por expertos de la Universidad Médica de Bialystok (Polonia) y el Centro Médico de la Universidad de Creighton (Estados Unidos), ha llevado a cabo una revisión de diferentes investigaciones relacionadas con la insuficiencia de calcio y las vitaminas D y K en la población pediátrica, las conclusiones muestran que es particularmente importante que los niños reciban suplementación de calcio y vitaminas D y K para que tengan unos huesos fuertes, pero es necesario que se combine con una dieta saludable y la realización de ejercicio físico de forma regular.

El estudio tenía como cometido analizar los factores ambientales y nutricionales que contribuyen en la salud ósea de los niños. Se determinó que la insuficiencia de vitamina K podría causar la aparición temprana de osteoporosis, apuntando que se trata de una vitamina necesaria para modificar un subconjunto de proteínas que se encargan de transportar el calcio en el organismo para funciones específicas, por ejemplo, la salud ósea. Los expertos explican que el papel del calcio en la mineralización ósea durante la infancia y en la juventud se comprende mejor ahora, a través del mejor conocimiento sobre el papel biológico de la vitamina K en la asimilación del calcio.

Debido a los cambios en los hábitos dietéticos de los niños, no reciben la cantidad necesaria de vitamina K2 que aparece de forma natural en alimentos lácteos elevados en grasa, alimentos fermentados o hígado animal, por lo que tomar mucho calcio para mejorar la salud ósea no sirve de mucho. Los expertos comentan que diversos estudios epidemiológicos recientes, muestran que la mayoría de los niños sanos de edad prepuberal y puberal, tienen altos niveles de osteocalcina inactiva no carboxilada (hormona peptídica que se produce durante la formación ósea), en comparación con los niveles en edad adulta, lo que indica una insuficiencia de vitamina K.

Sin un aporte adecuado de vitamina K, la osteocalcina permanece inactiva y, por tanto, no resulta eficaz en la formación y fortalecimiento de los huesos. Esta deficiencia a largo plazo impide el funcionamiento no esencial de las proteínas de la vitamina K que pueden favorecer el desarrollo óptimo de los huesos durante la infancia y, como hemos comentado, propiciar la aparición temprana de osteoporosis.

En base a los resultados obtenidos del análisis de la literatura científica sobre el tema, los expertos consideran que existe un paradigma nutricional en el suministro eficiente de calcio, siendo la suplementación de las vitaminas D y K un factor clave que es necesario investigar en profundidad, por ello proponen nuevas investigaciones centrándose en el papel de dos formas de la vitamina K (K1 y K2) en combinación con la vitamina D y la cantidad de calcio que se aporta al organismo.

Esta investigación ha identificado a los niños como el grupo poblacional con unos niveles más deficientes en Vitamina K2, también se ha encontrado que sólo con un aporte de 45 microgramos de esta vitamina a diario, facilitaría y aumentaría la activación de la osteocalcina, así como la proteína K responsable de la unión de calcio al mineral óseo, mejorando así la salud ósea. Esto permitiría reducir el número de fracturas y otros problemas en los huesos que en los últimos años se ha incrementado en la población pediátrica.

No se trata simplemente de proporcionar el calcio necesario a los niños, también es muy importante vigilar el nivel de otras vitaminas dado que todos son nutrientes que forman parte de un mismo engranaje, la deficiencia de uno hace que el resto no actúe con la eficacia esperada. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página web de la revista científica Journal of the American College of Nutrition.

Foto | USAG-Humphreys

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