La publicidad que los niños ven, marca la conducta consumista en edad adulta

Un estudio muestra que la publicidad que los niños ven, marca la conducta consumista en edad adulta, con sus anuncios, las marcas logran comercializar sus productos y a la vez garantizar que los niños sigan siendo consumidores de éstos en edad adulta.

Anuncios infantiles

Un curioso estudio desarrollado por la Escuela Eller de Dirección de la Universidad de Arizona, determina que la publicidad que los niños ven marca la conducta consumista en edad adulta. En este estudio se trataba de examinar el impacto que tiene el marketing publicitario en la infancia y cómo afecta en edad adulta, se puede deducir que las marcas poco a poco conquistan a los niños asegurándose futuros consumidores. Un ejemplo a citar sobre este tipo de publicidad es la que desarrolla McDonald’s, la publicidad orientada a los niños termina marcando el comportamiento en edad adulta haciendo que sus alimentos sean los preferidos frente a otras marcas de fast food.

Según el estudio, cuando un adulto debe realizar una elección entre dos tipos de cereales azucarados, uno con anuncios en los que aparecen personajes de la infancia y otro actual con otros personajes, se considera que los que aparecían en la infancia eran más saludables y se realiza la elección, es un favoritismo que persiste durante años, lo que prueba que determinados contenidos publicitarios mostrados en la infancia tienen dos objetivos, el consumo actual y asegurarse el consumo en un futuro. Las marcas son conscientes de este tipo de reacciones, de ahí que realicen un especial esfuerzo para captar la atención de los niños. Esta misma fórmula se podría utilizar con los alimentos saludables.

Curiosamente, aunque el cerebro de un adulto tiene acceso a la información objetiva sobre lo que es o no saludable hablando en términos nutricionales, la publicidad vista en la infancia inclina la balanza y se podría decir que la objetividad pierde peso dejando notar el favoritismo por una marca donde aparecen personajes de nuestra infancia. Pero además, parece que este efecto se prolonga a los nuevos productos que lance una determinada marca de la que veíamos publicidad cuando éramos pequeños, por tanto, muchas de las decisiones que se toman a la hora de comprar en un supermercado tienen su base en la publicidad que se veía cuando éramos niños.

Los expertos explican que los padres deben considerar que sus juicios acerca de los productos que adquieren, están enturbiado por la publicidad que veían de niños. Por ello recomiendan que enseñen a sus hijos desde una edad temprana que los anuncios no son dibujos animados, explicarles que el único cometido es atraer su atención y que están destinados a hacer creer cosas y que no ofrecen toda la información que deberían ofrecer. McDonald’s no se anunciaría explicando que sus menús eran muy calóricos y que deberían consumirse con moderación para evitar el riesgo de sobrepeso y obesidad, evidentemente el anuncio mostrará una cara muy amable y divertida con su payaso Ronald Mcdonald.

Los investigadores sugieren que se desarrollen campañas para niños contra aquellos productos y hábitos considerados perjudiciales, es un modo de instaurar en ellos los hábitos y el estilo de vida que llevarán en edad adulta. Claro, que esto no es algo que les resulte interesante a determinadas marcas, de ahí que se deban aplaudir las regulaciones que vetan determinada publicidad al colectivo infantil.

Durante las últimas décadas, muchos anuncios han estado dirigidos al público infantil, la misma tónica que se mantiene en la actualidad, por ello hay que evitar que la publicidad siga manipulando el cerebro de los niños, como leemos aquí, los padres deben intentar mostrar a los niños que la publicidad y los contenidos infantiles son totalmente diferentes, los anuncios sólo tienen un fin comercial. Esta es una tarea complicada y es necesario contar con el respaldo de los organismos competentes, hay que seguir trabajando para evitar que los contenidos publicitarios de alimentos poco saludables se muestren a los niños.

Podéis conocer los detalles de este interesante estudio a través de este artículo publicado en la página de la Escuela Eller.

Foto | Moto@Club4AG

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