La Pizarra Mágica (Magnética)

Las Pizarras Magnéticas

Las pizarras mágicas son una pizarras magnéticas que cuando la toca un objeto imantado (en este caso sería un boli que trae la propia pizarra mágica o unos moldes con dibujos) hace que las virutas metálicas que contiene la pizarra queden imantadas y marquen de gris oscuro la zona en cuestión o , en las más modernas, de distintos colores. Y para borrar el dibujo obtenido solo se tiene que mover una pestaña de la pizarra de derecha a izquierda (o al revés) y ya se podrá volver a dibujar otra vez.

Las pizarras magnéticas están recomendadas para niños a partir de 3 años, aunque cuando los peques ya están en su etapa del garabato ya podéis comprársela porque disfrutará muchísimo (con 18 meses mi hijo la lleva a todas partes). Además suelen ser muy resistentes ya que están destinadas a un público que no suele tratar muy bien a sus juguetes. Y las piezas que contiene son lo suficientemente grandes para que no haya la posibilidad de atragantamiento, aunque si queréis estar seguros os recomendamos que retiréis los imanes que vienen con la pizarra.

El boli imantado que trae la pizarra suele venir atado con un cordón a la pizarra mágica para no perderlo. Y cuatro sellos imantados de colores con los que el niño podrá hacer dibujos infantiles iguales con formas de lo más curiosas como corazones, redondas, estrellas…

Estas pizarras mágicas son muy parecidas a la Pizarra Aqua Doodle que comentamos hace unos días aunque esta tiene un funcionamiento diferente pero el objetivo viene a ser el mismo. Y además de no manchar, al jugar con esta pizarra no moja y el dibujo perdura hasta que el niño quiera borrarlo.

Algunas pizarras mágicas traen algunos extras como por ejemplo la música. Si bien es un juguete sonoro en ese aspecto os recomendamos que no les pongáis pilas porque la música puede llegar a ser exasperante y no hay forma de cambiar la melodía, ni de bajar el volumen como en muchos otros juguetes.

Es una muy buena forma de aprender a dibujar y garabatear ejercitando el trazo y la presión manual. También favorece la imaginación, la creatividad y la expresión gráfica del niño ayudando a la coordinación ojo-mano y el aprendizaje de la relación causa-efecto.

El precio de las pizarras mágicas es de lo más asequible ya que las podéis encontrar por menos de diez euros (marcas blancas) o a partir de veinte euros dependiendo de la marca, colores o si incluyen extras tipo música, imágenes, temáticas Disney ya que todo eso va encareciendo el producto y a eso le tenemos que añadir que se pueden encontrar de diferentes tamaños. A lo mejor es aconsejable comprar una baratita para comprobar si a nuestro hijo le gusta (aunque casi seguro que si).
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