La inseguridad genera angustias y depresiones en los niños

La inseguridad parece ir en aumento con los años, hoy en día no solo los adultos son quienes se preocupan por ellos y sus niños a la hora de salir a la calle, sino que se ha extendido el temor a la adolescencia y la infancia, siendo la mayoría de los niños los que son concientes de que en la calle ocurren todo el tiempo accidentes, asaltos, robos, violencia, asesinatos y crímenes de todo tipo.

El inconveniente es que con poca edad no siempre se cuenta con el criterio suficiente para poder asimilar la información que reciben de los medios o de comentarios de su entorno, por lo que el conocimiento les puede llegar a generar grandes brotes de estrés y de angustia, ante el miedo latente de que les ocurra algo a ellos o a sus seres queridos en cualquier momento.

El psicoanalista y docente de la escuela de Psicología de la UCV, Antonio Pignatiello indica que aunque el niño en cuestión no haya estado involucrado de forma directa en un hecho de violencia, ser testigos o participar de esa información ya los hace vístimas de algún modo, por lo que en consecuencia comienzan a sufrir los efectos colaterales. La información negativa de la realidad les llega casi en todos sus entornos, el hogar, la escuela o la calle, y es sumamente probable que algún conocido haya sido directamente afectado inclusive.

Los niños sufren grandes cambios en su conducta en base al miedo a la inseguridad como la angustia, terrible ansiedad, tristeza y desesperanza, desconfianza sobre sus pares e inclusive grandes depresiones, pudiendo inclusive empezar a modificar rutinas y a cambiar conductas en base a sus temores, que el experto explica:

“Algunos lo llaman paranoia. Y, en lugar de protegernos, nos lleva a que el miedo se difunda y se naturalice la violencia. Pasa en adultos y niños, pero estos últimos sobre todo asumen que no hay otra manera de vivir, es lo normal, pues no tienen otra referencia”.

En casos extremos puede que el niño adopte conductas negativas como un extremo apego a sus padres, problemas para dormir bien, bajo rendimiento escolar y problemas de concentración, represión de los sentimientos e ideas y posibles arranques violentos por no poder dominar la ira  o la frustración.

Para contrarrestar los efectos de la realidad desde Cecodap se ha emitido un manual llamado “¿Cómo protegerse de los peligros?” (parte de su programa Buen Trato), especialmente dirigido a niños y adolescentes, donde se suman medidas para protegerse de todo tipo de situaciones de inseguridad a las que pueden enfrentarse los niños.

Vía |  El Universal
Foto | Bee-media

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