La importancia del zinc en la alimentación infantil

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Una alimentación sana es una de las claves indispensables en la vida de los niños, ya que, gracias a una buena alimentación, nuestros hijos logran desarrollarse de manera adecuada, incorporando los nutrientes y contando con las defensas necesarias para tener una buena salud.

Por ello, los médicos pediatras siempre recomiendan a los padres no sólo respetar una rutina de comidas, sino también hacer hincapié en establecer una dieta acorde con los requerimientos propios de cada una de las etapas de crecimiento de los niños.

El zinc es precisamente uno de los minerales esenciales en la alimentación infantil, ya que proporciona los nutrientes necesarios para potenciar el sistema inmunitario del niño, sobre todo, si se combina con determinados tipos de probióticos.

A pesar de ello, de acuerdo a las estadísticas mundiales, en la actualidad el zinc no está presente en la dieta de más de un cuarto de la población. De acuerdo con los especialistas, esto radica en los malos hábitos alimenticios, el fuerte consumo de comida basura y la falta de conciencia respecto a la importancia de este nutriente.

Este mineral es posible hallarlo en una gran variedad de alimentos. Al respecto, el doctor Daniel De Girolami, médico nutricionista integrante de la División Nutrición del Hospital de Clínicas José de San Martín y ex-presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición, destacó:

“Sus mayores concentraciones se dan en aquellos [alimentos] de origen animal: la carne vacuna, la porcina, la de aves, la de pescado y en los mariscos. También, aunque en menor medida es posible encontrarlo en huevos y lácteos. Además, el contenido de zinc es relativamente alto en nueces, semillas, legumbres y cereales sin refinar y bajo en tubérculos, cereales refinados, frutas y verduras”.

Por otra parte, el especialista resaltó que la carencia de zinc, debido a la escasa ingesta de alimentos que contengan el mineral, puede ser compensada con la incorporación en la dieta de algunos productos lácteos que posean probióticos, ya que los mismos además contienen zinc.

Es importante señalar que la carencia de zinc puede reportar significativas consecuencias en la salud de los niños, así como también en la de las personas mayores, entre las que destacan posibles retrasos en el crecimiento, deficiencias inmunológicas, hiposomia e hipogeusia, diarreas crónicas, retraso madurativo y demás. En definitiva, la incorporación de zinc en la alimentación habitual de los niños asegura un desarrollo físico e intelectual adecuados.

En esa línea, el doctor Daniel De Girolami puntualizó:

“El problema de la carencia de nutrientes en la dieta no es sólo local, sino también mundial, y se puede observar no sólo con el zinc sino también con otros sumamente importantes como el hierro. Para evitarlo, es importante tener siempre en cuenta que una dieta debe ser suficiente, completa, equilibrada y armónica. Por eso, uno de los grupos de riesgo cuando pensamos en el déficit son aquellas personas que realizan planes de descenso de peso sumamente restringidos. Otros grupos comprometidos son los ancianos, las embarazadas, los lactantes, las mujeres que toman anticonceptivos, los fumadores, los bebedores, los deportistas y quienes padecen enfermedades crónicas”.

Por su parte, el doctor Tomás Herrero, jefe de la sección de Alergia e Inmunología del Hospital Juan A. Fernández y del Sanatorio Mater Dei, agregó:

“La inmunidad adquirida, que es la que debe potenciar a la innata, no sólo se refuerza son lo que comemos, sino que también necesita que llevemos adelante una vida organizada, que realicemos actividad física, no fumemos, comamos también frutas y verduras, descansemos, evitemos el estrés, dejemos de lado el cigarrillo y reduzcamos la ingesta de alcohol”.

A continuación te acercamos una tabla con la cantidad de zinc que debe consumir un niño durante su crecimiento, así como también las madres y las embarazadas:

  • Niños 0-12 meses: 5 miligramos
  • Niños 1-10 años: 10 miligramos
  • Mujeres mayores de 11 años: 12 miligramos
  • Varones mayores de 11 años: 15 miligramos
  • Embarazadas: 15 miligramos
  • Mujeres en lactancia: 16-19 miligramos

En una dieta que incorpora zinc, y de acuerdo a la tabla anterior, la alimentación diaria debería incluir las siguientes cantidades de alimentos:

  • 200 mililitros de leche, 80 gramos de queso fresco y 250 gramos de pollo
  • 250 gramos de carne, 100 gramos de queso fresco y un huevo
  • Media taza de germen de trigo tostado y 250 gramos de pescado
  • Una porción de cereal para desayuno fortificado, 200 mililitros de leche y 250 gramos de ave

Vía | ProSalud News
Foto | Scott Ableman

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