La habilidad de los niños para comprender conceptos como cantidad y volumen

En este vídeo podemos ver una investigación realizada por un grupo de expertos para determinar cuándo aparece la habilidad de los niños para comprender conceptos como cantidad y volumen. Al parecer, entre los tres y los cinco años de edad un niño puede comprender que la cantidad de un contenido no varía se coloque en el contenedor que se coloque, un vaso grande medio lleno y un vaso pequeño lleno utilizando la misma cantidad de líquido, es percibido por los niños por igual, en teoría el tamaño del contenedor no debe engañarles.

Calcular el volumen de un líquido indistintamente del recipiente que lo contiene e indicar en qué vaso hay más cantidad de líquido, es la prueba a la que se enfrentan los niños. La prueba se realiza a un pequeño de cuatro años, debe indicar qué vaso cree que tiene más líquido, en principio podemos ver dos vasos idénticos con la misma cantidad de líquido, a la pregunta, ¿crees que hay la misma cantidad de líquido en los vasos? El niño contesta que sí. Ahora el líquido de ambos vasos se cambia a un vaso grande y otro pequeño, se repite la pregunta y la respuesta es que el vaso grande tiene más cantidad, el contenedor ha confundido al niño. Se puede decir que la habilidad de los niños para comprender conceptos como cantidad y volumen todavía no se ha desarrollado en Alex.

Cambiamos de escenario y nos trasladamos al Instituto Max Planch de Antropología Evolutiva, en él, un grupo de expertos nos mostrará que los simios (en este caso orangutanes) saben distinguir que el volumen del contenido no se relaciona con la forma del contenedor. Podemos ver que el orangután diferencia y sabe distinguir en dos vasos iguales, cuál de ellos tiene mayor cantidad de líquido. Ahora se le intenta engañar, y el contenido de ambos vasos se coloca en recipientes diferentes haciendo que el vaso con menos líquido parezca que tenga más al haberlo introducido en un tubo largo y fino. Por el contrario, el vaso con más cantidad de líquido se coloca en un tubo más ancho y crece menos en altura, el orangután no se deja engañar y elige el recipiente más ancho, el efecto visual no le engaña.

Resulta sorprendente ver otros experimentos, se introduce un cacahuete en el fondo de un tubo de ensayo largo y se les pide a los niños que lo saquen sin girar el tubo y sin utilizar pinzas o varillas, los niños no encuentran la solución. El experimento se traslada a los orangutanes, es la primera vez que se realiza con ellos y hay que decir que el resultado es sorprendente, el orangután ha sabido qué hacer para sacar el cacahuete, era tan simple como llenar de agua el tubo para que el cacahuete flotara y retirarlo limpiamente.

Los niños también terminan solucionando el problema al que se han enfrentado por primera vez y la conclusión es que simios y humanos nacen con una habilidad e inventiva para poder resolver problemas. Un ejemplo es la habilidad de los niños para comprender conceptos como cantidad y volumen del mismo modo que lo hacen los orangutanes.

Vía | DayliMotion

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