La forma de pisar de los niños se relaciona con su mordida

Según los resultados de una nueva investigación realizada por expertos de la Universidad de Málaga, la forma de pisar de los niños se relaciona con su mordida, destacando que muchos niños que sufren protusión de mandíbula, tienen una pisada pronada (cuando se apoya el pie se tiende a dirigirlo hacia adentro)

Relación entre la mordida y la forma de pisar

Un grupo de expertos de la Universidad de Málaga ha llevado a cabo un curioso estudio en el que se concluye que la forma de pisar de los niños se relaciona con su mordida, es decir, que la postura del pie al caminar se relaciona con el riesgo de sufrir problemas de maloclusión o mala alineación de los dientes o la forma que en la que encajan los dientes superiores e inferiores.

En la investigación participaron 200 niños con edades comprendidas entre los seis y nueve años, según los resultados, casi el 50% de los niños que sufrían protusión de mandíbula tenían un tipo de pisada pronada (cuando se apoya el pie se tiende a dirigirlo hacia adentro). La protusión de la mandíbula es un problema asociado a la protusión dental que se caracteriza por la falta de alineamiento dental, donde en la mordida, las piezas dentales superiores caen dentro de las inferiores, y estas últimas sobresalen.

Otras conclusiones obtenidas son que el 100% de los niños que tenían un tipo de pie pronado, se relacionada con la protusión de la mandíbula, o que se produce una menor prevalencia de esta relación en los niños que tienen retrusión mandibular, pero sí una correspondencia de la normalidad cuando no se producen ninguna de las dos alteraciones.

Esta investigación ha durado cinco años y a lo largo de su desarrollo se han evaluado dos variables podológicas: el índice postural del pie y el ángulo de la huella, así como su correlación con el tipo de mandíbula y los movimientos maxilares que realiza. Los expertos comentan que hasta la fecha sólo se había analizado la relación de la mandíbula con la zona lumbar, el nuevo estudio revela nuevos datos y es un punto de partida para abordar la posible relación entre la configuración de los dientes, la mordida y otras extremidades.

A esto hay que añadir que se pueden abordar nuevos estudios para determinar si la relación es a la inversa, que el tipo de mordida afecta a la forma de pisar, si tratar un problema podría condicionar al otro problema, etc. Ahora, el siguiente paso sería trasladar el estudio a adolescentes y adultos, aunque también se podría continuar con el estudio realizado para conocer con más exactitud la relación.

El estudio es curioso y posiblemente en un futuro se puedan aportar más datos que expliquen la mencionada relación, podéis conocer todos los detalles de este trabajo a través de este artículo publicado en la página web de la Universidad de Málaga.

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