La falta de sueño en edad preescolar puede conducir a problemas cognitivos y conductuales

Una investigación estadounidense muestra que la falta de sueño en edad preescolar, puede provocar que los niños sufran en los próximos años problemas cognitivos y conductuales, rendir menos en el colegio, tener problemas para establecer relaciones sociales, sufrir problemas de atención, no procesar correctamente la información que reciben, etc. Por ello recomiendan que los padres procuren que sus hijos duerman las horas necesarias y evitar estos problemas.

Sueño infantil

Un estudio desarrollado por expertos del Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos) concluye que la falta de sueño en edad preescolar, puede conducir a problemas cognitivos y conductuales en los próximos años. Según los resultados, los niños que no duermen lo suficiente en sus primeros años, tienen un mayor riesgo de sufrir una mala función neuroconductual cuando cumplen los siete años de edad, lo que deriva en impulsividad, agresividad, irritabilidad, ansiedad, problemas para prestar atención en clase, para procesar la información que reciben, etc.

No dormir lo suficiente se asocia a un bajo rendimiento académico, a tener problemas en las relaciones sociales con el resto de compañeros de clase, e incluso a tener problemas en las relaciones familiares. Lo cierto es que hemos hablado en varias ocasiones sobre la importancia de que los niños duerman lo necesario según el tramo de edad y los beneficios que ello conlleva. Al respecto merece la pena retomar la lectura de este post en el que hablábamos sobre lo que se considera un sueño normal en la infancia y cuántas horas deben dormir al día según la edad.

Los investigadores analizaron los datos obtenidos a partir del Proyecto Viva, una investigación a largo plazo de los impactos en la salud de los niños, que tienen varios factores durante el embarazo y después del nacimiento. Las madres de 1.046 niños participantes en este proyecto cumplimentaron unos cuestionarios regularmente, entre las preguntas formuladas aparecían algunas relativas al sueño de los niños, cuánto dormían, si descansaban correctamente, si tenían pesadillas o terrores nocturnos, etc.

Los cuestionarios también preguntaban sobre el comportamiento de los niños, los síntomas y problemas de conducta, y las relaciones que los pequeños mantenían con los compañeros de aprendizaje y juegos. Del estudio se desprende que los niños de familias con recursos económicos limitados y cuyas madres tenían in nivel educacional más bajo, dormían menos de nueve horas cuando tenían entre cinco y siete años de edad, es decir, como mínimo una hora menos de lo recomendado. Otros factores asociados a esa falta de sueño o descanso infantil fueron la televisión, ser afroamericano o tener un IMC (Índice de Masa Corporal) más elevado.

Los investigadores comentan que las necesidades de sueño varían según la edad, en el caso de los niños de entre tres y cuatro años, se recomienda que duerman un mínimo de 11 horas, y si son más pequeños deben dormir algo más. A los dos años de edad, el promedio de horas que deben dormir es de unas 13 horas, en niños de entre seis y diez años de edad el tiempo de sueño se establece en una media de 10 horas.

La información obtenida a través de las encuestas realizadas a las madres y también a los profesores de los niños, revelan que existen asociaciones entre los problemas antes señalados y la falta de sueño, sin lugar a dudas, incluso eliminando aquellos factores que podrían alterar los resultados. También se apunta que la falta de sueño es un factor de riesgo de sufrir obesidad, algo que ya se sabía y de lo que hemos hablado en este post anteriormente.

La falta de sueño puede afectar a la plasticidad del cerebro, es decir, a su capacidad de respuesta ante experiencias e influencias ambientales, se reduce el tiempo que tiene el cerebro para eliminar ciertas toxinas que se acumulan a lo largo del día, afecta a la zona cerebral que regula las emociones, a la corteza prefrontal responsable de las funciones ejecutivas, etc. Son tantos los problemas enumerados, que es necesario tener presente lo importante que es que los niños duerman las horas necesarias, algo que permitirá que puedan rendir intelectualmente mejor en el futuro, tener una mejores relaciones sociales y evitar trastornos de distinta índole.

Podéis conocer más detalles de esta investigación a través de este artículo publicado en la página del Hospital General de Massachusetts.

Foto | Miika Silfverberg

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