La exposición a la contaminación atmosférica en el embarazo asociada a trastornos del comportamiento en los niños

Un nuevo estudio de ISGlobal concluye que la exposición a la contaminación atmosférica en el embarazo provoca cambios en la formación del cerebro de los futuros bebés, que se asocian a trastornos del comportamiento en los niños. Estos cambios se producen incluso si los valores de la contaminación están por debajo de los permitidos por la UE.

Estudio de Salud Global de Barcelona (ISGlobal)

Una nueva investigación realizada por expertos del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), apunta a una clara relación entre la exposición a la contaminación atmosférica en el embarazo con trastornos del comportamiento en los niños. Los investigadores apuntan que incluso si se cumplen los límites de contaminación permitidos por la UE, esos límites provocan igualmente una reducción del cuerpo calloso (conjunto de fibras nerviosas que une los dos hemisferios cerebrales), estructura cuyas irregularidades se relacionan con los trastornos del espectro autista y el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad).

Merece la pena recordar que este instituto ha realizado varios estudios cuyas conclusiones muestran cómo afecta la contaminación ambiental al cerebro de la infancia, se puede citar esta investigación en la que concluía que la contaminación atmosférica podría afectar a las habilidades cognitivas antes y después del nacimiento, o esta otra en la que se determinaba que el cerebro de los niños puede sufrir cambios con la contaminación ambiental, entre otras muchas. Lo cierto es que cuanto más se investiga el tema, más se amplia la lista de problemas que causan las partículas contaminantes a los niños y niñas desde su concepción.

Según comentan los expertos, se han realizado muchas investigaciones sobre el impacto de la contaminación atmosférica en las capacidades cognitivas de los niños, pero hay pocos estudios que muestren los cambios físicos que esta contaminación provoca en el cerebro de los menores. La investigación realizada se enmarca en el proyecto BREATHE, proyecto que estudia el impacto de la contaminación en las ciudades sobre el desarrollo cognitivo de los niños, y cuyos resultados previos ya habían asociado los problemas que causa la contaminación del aire en las funciones cognitivas de la infancia, así como de algunos cambios funcionales en el cerebro.

En esta nueva investigación los expertos han analizado la relación entre la exposición prenatal a las partículas finas (PM2,5), también conocidas como partículas respirables que afectan a la salud humana y especialmente exacerban las enfermedades de tipo respiratorio, influyen en las dolencias de tipo cardiovascular, aumentan la morbi-mortalidad, el riesgo de sufrir alergias y, por supuesto, en las funciones cerebrales y los cambios que sufre el cerebro tal y como ha demostrado en varias ocasiones el Instituto de Salud Global de Barcelona.

En el estudio participaron 186 niños de cuarenta escuelas de Barcelona, los expertos calcularon la exposición a las partículas finas a las que se exponían los menores y sus madres gracias a los datos del Proyecto Escape (European Study of Cohorts for Air Pollution Effects), en el que se realizan mediciones de partículas en suspensión en el aire y óxidos de nitrógeno en regiones seleccionadas de Europa, y se consultó el historial de residencia de los niños y niñas. Para determinar la anatomía cerebral, a los menores se les realizaron resonancias magnéticas y se recabó información sobre el comportamiento a través de cuestionarios cumplimentados por los padres y el profesorado.

Tras cotejar todos los datos, se determinó que la exposición prenatal a las partículas finas en el tercer trimestre del embarazo podía inducir cambios estructurales en el cuerpo calloso, algo que se apreciaba en niños y niñas con edades comprendidas entre los 8 y 12 años. Los resultados son preocupantes, sobre todo porque no importa que no se exceda de los niveles contaminantes establecidos por la UE para que se produzcan estos cambios, algo que delata que los niveles deberían ser mucho menores e incluso intentar llegar al valor “0”, algo que hoy por hoy es imposible.

La contaminación ambiental es un problema serio y parece que las administraciones nacionales y europeas tienen poco interés por abordarlo de una manera tajante, no es extraño que cada vez haya más problemas de salud relacionados con este tipo de contaminación. Podéis conocer con detalle el estudio a través de este artículo publicado en ISGlobal.

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