La edad del contra, niños que llevan la contraria

Berrinches infantiles

La edad del contra también se conoce como la edad del No y los especialistas suelen realizar un paralelismo con la adolescencia, incluso se le suele llamar “la adolescencia infantil”.

El desarrollo del ser humano analizado desde las diferentes etapas por las que atraviesa es curiosamente cíclico y, siempre teniendo en cuenta los rasgos específicos de cada edad, son curiosamente similares.

La edad del contra o la edad del No se inicia generalmente cuando el niño comienza a hablar y se produce por una primera toma de contacto con un rasgo inherente al ser humano: la rebeldía y la independencia.

Generalmente, esta edad del contra en la que los niños llevan la contraria se mantiene hasta bien pasados los 3 años y convive durante un periodo con las temidas rabietas, provocando la desesperación de los padres.

Los niños se vuelven contradictorios sistemáticos, negándose a cualquier comentario que provenga de sus padres. Resulta curioso y no menos sorprendente que este tipo de comportamientos esté vinculado a la búsqueda de su “yo”, que tan relacionada está con la necesidad de límites en los niños.

Es muy frecuente que los niños digan “no” por sistema como forma de ir un poco más allá y saber dónde está establecido su límite que, como bien ha quedado comprobado, es donde ellos encuentran la seguridad y el refugio.

La edad del contra en la que los niños llevan la contraria es, por lo tanto, transitoria y pasajera, y aunque puede darse en paralelo con los episodios de ira y llanto que caracterizan las rabietas, las pautas para sobrellevarlo son las mismas que para dichos episodios.

Cómo se convive con un niño que siempre lleva la contraria

  • Para empezar, es fundamental hacer acopio de dosis extra de paciencia. Bajo ninguna circunstancia se debe olvidar que nosotros somos los adultos y ellos están formando su personalidad, siendo ésta una labor que nos corresponde saber lograr.
  • Mantente firme y no hagas concesiones. Si el “no” se traduce en un episodio de ira y llanto, pon en práctica las técnicas de firmeza y aislamiento: “Ve a tu habitación y cuando se te pase sales”. Si el episodio se complica, llévalo tú mismo y déjalo ahí mientras se calma.
  • Nunca cedas ante un “no” o un episodio de rabia, ya que es en estas primeras batallas donde se sientan las bases futuras de convivencia y respeto por las normas establecidas.
  • Informa a tu hijo de que esa es tu decisión y cuáles son las razones que tienes para adoptarla, pero posteriormente, no hay nada más que hablar.

Firmeza, paciencia y constancia… La edad del No desaparece, las rabietas también y en función de cómo se sienten las bases desde estos primeros momentos, la seguridad, autoestima y asunción de responsabilidad de tu hijo crecerán exponencialmente.

Foto | Chesi Fotos CC

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