La disciplina de los niños II

disciplina en niños

Con el tema de la educación y la disciplina en los niños, serán muchas las voces que te den consejos. Seguramente una de las cosas que te dirán, es que ser dulce con un bebé puede llegar a malcriarlo o crear problemas de comportamiento más adelante. No hagas caso de esta indicación; cuanto más le abraces y le hagas sentir lo especial que es y lo muchísimo que le quieres, mucho mejor.

Cuando el bebé alcanza los dos años y medio aproximadamente, tu hijo comenzará a sentir que ya no es un bebé y tiene que comenzar a ser más independiente.

Si lo tratas como si aún fuera un bebé, él se revolverá intentando encontrar su sitio y, al final, por mucho que te pese, acabará logrando su independencia porque es algo natural. Sin embargo, en esa lucha hasta conseguirlo habréis perdido mucho tiempo y mucho cariño por el camino.

De bebé a niño

Tu hijo a esta edad aún no ha llegado a la etapa de la niñez, por tanto cualquier intento de educarlo como si fuera un niño más mayor, aún no funcionarán.

No puedes pretender ejercer un control absoluto ni iniciar batallas morales. El niño adoptará el papel de bueno si tiene ganas de hacer lo que tú deseas que haga en ese momento, y no tiene ganas de hacer algo que no te guste.

Con un poco de paciencia y mano izquierda puedes organizar tu universo en general y algunas parcelas de éste, en particular, para que ambos lleguéis a un acuerdo en la mayoría de las veces.

Si tu hijo tiene todos los juguetes esparcidos por el suelo de la habitación y tú sin embargo, quieres que el cuarto esté ordenado.

No le ordenes, rétale

Si le dices que se ponga a recogerlo, lo más probable es que se niegue. Si continúas insistiendo, comenzará una batalla que tú no puedes ganar.

Podrás gritarle, enfadarte y castigarle, pero no recogerá sus juguetes en ningún caso. Si embargo, si le retas en forma de juego con algo como: “¿Qué te apuestas a que no puedes recoger todos los muñecos antes de que yo guarde todas las pinturas?” entonces se ha convertido una tarea que le podría resultar desagradable en un juego. Ahora él quiere hacer lo que tú quieres que haga, de manera que lo hace. No hizo lo que tú deseabas porque es un niño muy obediente, lo hizo porque tú lograste que él quisiera hacerlo, esa es la mejor forma de hacer las cosas.

Se debe guiar al pequeño a través de su vida cotidiana, augurando los obstáculos que se  encontrará en el camino y enseñándole como sortearlos, evitando las órdenes absolutas a las que se opondrá completamente, hay que guiarle para que se porte como tú deseas que lo haga.

Foto | Jessicafm

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