La contaminación atmosférica podría afectar a las habilidades cognitivas antes y después del nacimiento

Una nueva investigación de ISGlobal concluye que la contaminación atmosférica podría afectar a habilidades cognitivas antes y después del nacimiento de los niños, pero no de las niñas, algo que los expertos atribuyen a mecanismos de carácter hormonal o genético, que podrían hacer que las niñas tuvieran una mejor respuesta a los procesos inflamatorios causados por las partículas PM2.5.

Contaminación ambiental y procesos cognitivos

Hoy conocemos una nueva investigación realizada por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) en la que se concluye que la contaminación atmosférica podría afectar a las habilidades cognitivas antes y después del nacimiento. En concreto, se ha encontrado la relación entre un peor rendimiento en la memoria de trabajo y la atención ejecutiva, habilidad de concentrar nuestra atención de forma sostenida y consciente, con la exposición a partículas PM2.5, partículas en suspensión de menos de 2,5 micras procedentes de las emisiones de los vehículos en la ciudad, y del carbono negro (segundo mayor contaminante atmosférico después del dióxido de carbono).

Cada vez existen más evidencias de que la contaminación atmosférica en las primeras etapas de la vida está asociada con efectos negativos sobre las capacidades cognitivas, podemos recordar estudios anteriores como, por ejemplo, este estudio del que hablábamos hace un par de años, en el que se concluía que la exposición a la contaminación atmosférica que experimentan los niños en los trayectos que realizan a la escuela, afecta a su desarrollo cognitivo y en especial a la memoria de trabajo.

Ya sabemos que la exposición a estas partículas contaminantes no sólo afecta a las habilidades cognitivas, también afecta a la calidad de esperma, al aumento de las tasas de alergia y en especial del asma, al riesgo de que los niños sufran hipertensión arterial, etc. La calidad del aire deja mucho que desear y pasa factura, recordemos que la OMS (Organización Mundial de la Salud) dio a conocer un informe el año pasado, en el que se apuntaba que el 93% de los niños del mundo respiran diariamente aire tóxico, aire cargado de partículas finas que afectan a la salud, impidiendo que puedan crecer al máximo de sus capacidades y su potencial.

Esta nueva investigación añade datos a la línea de investigación sobre cómo afecta la contaminación ambiental a la infancia, concretamente la relación entre la exposición a las partículas finas (PM2,5) durante la gestación y los primeros años de vida, con la reducción de habilidades cognitivas como la memoria de trabajo y la atención ejecutiva. El cometido del estudio era profundizar en el conocimiento de investigaciones anteriores como la que destacábamos anteriormente.

En este trabajo participaron 2.221 niños y niñas de entre 7 y 10 años de edad de diferentes centros escolares de la ciudad de Barcelona, los expertos evaluaron sus capacidades cognitivas a través de varios test de ordenador. Por otro lado, se calculó la exposición a la contaminación atmosférica desde el inicio del embarazo y durante la infancia mediante un modelo matemático desarrollado a partir de mediciones reales. Tras contrastar los datos se determinó que una mayor exposición a partículas finas (PM2,5) desde el embarazo y hasta que los niños cumplieron 7 años de edad, se asociaba a una menor memoria de trabajo.

Los resultados muestran un efecto acumulativo de la exposición a estas partículas, destacando que la asociación es más fuerte si se tienen en cuenta los años más recientes. Curiosamente, la relación entre exposición PM2,5 y menor memoria de trabajo se produjo en los niños y no en las niñas, lo que abre otra vía de investigación. Los expertos creen que aunque se desconoce la razón de esta diferencia, existen diversos mecanismos de carácter hormonal o genético que podrían hacer que las niñas tuvieran una mejor respuesta a los procesos inflamatorios causados por las PM2.5, por lo que serían menos susceptibles a su toxicidad.

Mejorar la calidad del aire es prioritario para reducir la incidencia de las enfermedades respiratorias, alergias, problemas cognitivos, etc., es un tema al que se le debería dar una prioridad absoluta. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de la página de ISGlobal y a través de este artículo publicado en Environmental Health Perspectives.

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