La comida basura, ¿podemos ser permisivos o debemos prohibirla?

¿Qué tiene de malo ir un día a comer una hamburguesa o una pizza? Si un niño come de forma sana y equilibrada normalmente, hacer una excepción de vez en cuando no creo que sea excesivamente perjudicial. Más bien puede ayudarnos a explicarles el por qué el resto de la semana deben comer bien, también nos va a permitir descansar un poco del ritmo frenético de vida que llevamos.

¿Por qué este tipo de comida gusta tanto a los niños? Teniendo en cuenta que la obesidad infantil es uno de los mayores problemas de salud de nuestro tiempo, ¿hacemos bien dejándoles comer pizza, hamburguesas, patatas fritas y un largo etc.? Vivimos en una sociedad donde generalmente trabajan tanto el papá como la mamá, en el mejor de los casos. Eso nos lleva a situaciones de cocinar deprisa y con poco tiempo. Una comida tradicional, que necesite estar sus dos horitas a fuego lento, se hace difícil con ese ritmo de vida.

Les podemos enseñar a hacer este tipo de comidas en casa con ingredientes más sanos.

Además, aunque muchos niños se quedan a comer en el colegio, los fines de semana los padres están cansados. Lo que menos les apetece después de una dura semana es meterse en la cocina y estar toda la mañana para preparar un guiso tradicional. Lo mismo pasa con las familias en las que sus niños comen en casa toda la semana, el fin de semana solemos caer en la tentación de querer descansar de trabajar en casa.

Por otro lado, los niños ven mucho la televisión. Aunque no lo creamos, la publicidad que los niños ven también va a afectar en las decisiones de dónde ir a cenar o a comer en un momento dado. Normalmente, comemos con los ojos, es un refrán muy antiguo, pero con mucha razón. Si nos fijamos bien, en todos los envases encontramos fotos chulísimas del producto que nos incitan a comprarlo. Los establecimientos también se dedican a ponernos pizzas buenísimas recién hechas que vistas en un momento de hambre pueden llevarnos directamente al teléfono para hacer un pedido.

La dieta de un niño no puede basarse en este tipo de comida.


Así pues, vemos que el ritmo acelerado que llevamos, la publicidad y el precio de este tipo de comidas, que suele ser muy asequible, son algunos de los condicionantes que nos incitan a consumir comida rápida. Además, hay establecimientos que mezclan la comida con pequeños juguetes que hacen que nuestros hijos se decidan por el regalo antes que por lo que comen, esto se lo pone difícil a unos padres que solo quieren pasar un rato tranquilo y agradable con sus pequeños.

Desde luego, la dieta normal de un niño no se puede basar en este tipo de comida. Pero, ¿qué tiene de malo ir un día a comer una hamburguesa o una pizza? ¿Sería justo prohibirle este tipo de comida? Si un niño como norma general come de forma sana y equilibrada, hacer una excepción de vez en cuando no creo que sea excesivamente perjudicial.

Además, si tenemos ganas, en casa les podemos enseñar a hacer este tipo de comida, pero más sana. Utilizando alimentos de calidad y dejando que ellos participen en su elaboración, de esa manera les permitimos que coman pizzas y hamburguesas, pero poniendo nosotros los ingredientes. Así sabemos lo que comen  y conseguimos que se diviertan mientras lo preparan. Aún así, es importante explicarles el por qué no hay que abusar de esa comida y que  debe hacerse  de forma excepcional.

Si salimos a comer fuera, podemos ofrecer esta salida como un premio. Si el niño ha comido correctamente durante toda la semana le podemos ofrecer salir a comer fuera como una excepción. No sería la mejor forma, pero sí una que nos puede ayudar mucho a los padres, que siempre andamos buscando hacer felices a nuestros hijos y a la vez descansar un poco del ritmo frenético de trabajo que nos exige esta sociedad.

Foto por JVanSweden en  Flickr

Foto happy meal por claudiolobos en Flickr

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