La autoridad de la madrastra o el padrastro

la autoridad de la madrastra o el padrastro

Cuando tras una separación o un fallecimiento, una nueva pareja comienza a formar parte de la familia, de alguna forma tendrá que implicarse en la educación de los niños, algo que resultará más complicado si los niños son más mayores.

Los niños están acostumbrados a recibir órdenes de sus padres y madres y les puede chocar ver a la nueva pareja como una figura de autoridad. Lo más probable es que muestren algún tipo de rechazo, pero hay que ayudar a los niños a aceptar a la nueva pareja.

Es necesario que las decisiones en cuanto a la educación de los hijos recaiga siempre en los padres biológicos, sin embargo, es bueno que en un momento dado el padrastro o la madrastra también pueda ejercer su autoridad, especialmente, cuando se ve respaldado por el padre o la madre biológico.

El tiempo ayuda

Esencialmente al principio, es preciso tener mucha cautela y paciencia con los niños, primero, para que se acostumbren a su figura, y, segundo, para que admitan que también pueden recibir órdenes de ellos e, incluso que estos, lleguen a imponerles algún tipo de castigo.

Con el tiempo, llegará un momento en el que la nueva pareja esté tan integrada que la relación con los niños se llevará a cabo de forma natural.

Las nuevas parejas pueden y tienen la obligación de mostrar autoridad ante los más pequeños de la casa ya que, de esta forma, el nivel de unión de la nueva familia es directamente proporcional al nivel de unión de la pareja.

Con esto nos referimos a que los padres biológicos deben permitir, incluso exigir, que el nuevo miembro de la familia participe en la educación de los hijos, ya que de otra forma se convertiría en una figura de adulto extraña en su casa y en la vida emocional del niño.

Periodo lento

Si observamos las estadísticas, por lo general, cuando el segundo matrimonio fracasa casi siempre esta ruptura está motivada por discusiones sobre los hijos, la autoridad de padrastros y madrastras no es aceptada totalmente por los niños hasta que se crea una relación amistosa entre ellos, lo que suele prorrogarse entre uno y dos años.

Durante este tiempo, es muy importante que los miembros de la nueva familia encuentren apoyo mutuo y que el padre o madre biológicos cedan de manera gradual terreno al padrastro o la madrastra en casa con los niños.

Es básico que cuente con este respaldo para ejercer esa autoridad y que los hijos perciban el mensaje de que, en la ausencia de los padres biológicos, deben cumplir las normas establecidas por su nueva pareja.

Foto | chefranden

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