La alimentación infantil necesita un modelo a seguir

Estudio Pediatrasure

La alimentación infantil necesita un modelo a seguir, los niños adoptan los hábitos alimenticios en el entorno familiar, por lo que es necesario que los padres y aquellas personas allegadas que intervienen en la alimentación infantil disfruten de una dieta variada formada por productos frescos y sanos. También cabe destacar que en algunas ocasiones los niños ni siquiera tienen un modelo a seguir y terminan decantándose por disfrutar de aquellos alimentos que más les gustan. Esta es una de las conclusiones que se desprenden del estudio realizado por el Observatorio de la Nutrición Infantil.

Uno de los especialistas que han participado en el estudio, el doctor Alfonso Rodríguez del Instituto Hispalense de Pediatría, afirma que los padres son conscientes del problema que tienen sus hijos con la alimentación. Los niños son malos comedores y consecuencia de ello, se generan tensiones familiares que derivan en situación de estrés. Sería interesante recordar el post Alerta, niños obesos, en él podemos comprobar que los padres juegan un papel muy importante en la alimentación sana y equilibrada que aleja a los niños de problemas como el sobrepeso o la obesidad.

Existen varias causas por las que un niño puede ser un mal comedor, limitaciones fisiológicas como el retraso de la dentición, una capacidad gástrica limitada o unas deficientes habilidades parar poder tragar y masticar. Otras causas serían el cambio de apetito causado por el desarrollo y el crecimiento, sufrir sensibilidad a determinados alimentos, sea por el olor, el color, la textura o el sabor que tenga, los mencionados malos hábitos alimentarios de los padres que suelen ser imitados por los niños y el mal manejo del problema de una mala alimentación infantil por parte de los padres.

Existen soluciones a todos estos problemas dependiendo de la edad del niño, además de que los padres o los educadores deben dar ejemplo manteniendo una alimentación sana y equilibrada, hay que tener en cuenta otros factores, elaborar recetas suaves que permitan una progresión en el aprendizaje y asimilación de la sensibilidad a la comida (olor, color, textura y sabor), no forzar al niño a comer, hacer partícipe a la infancia en algunas tareas de la cocina, disfrutar del tiempo necesario a la hora de la comida, sin que existan prisas ni agobios y por supuesto, nunca castigar a los niños o premiarlos de forma material, es preferible ofrecer halagos y que no se asocien las cuestiones materiales con los progresos realizados.

El primer Estudio Pediasure sobre niños malcomedores muestra que casi un 47% de los niños andaluces de 1 a 10 años de edad, sufren problemas con la alimentación, dato que nos puede dar una idea de la incidencia de este problema en todo el territorio español. Prácticamente la mitad de los niños encuestados en el estudio afirman no haber probado nunca las verduras, el pescado o las legumbres y uno de cada tres niños reconoce que su alimentación es poco variada. Podemos recordar el post Nuevas cifras de obesidad infantil en Valencia y como se ponen de manifiesto conclusiones similares a las citadas.

Los padres deberían tener en cuenta que el consumo de frutas y verduras mejora el rendimiento intelectual de los niños, no sólo se reduciría el sobrepeso y la obesidad, indirectamente se lograría reducir ligeramente el índice de fracaso escolar. El doctor Alfonso Rodríguez declara: “los niños no toman lo que no ven en sus casas, en esto influye el ritmo de vida que ha cambiado, la ausencia de modelos que imitar en la cultura alimenticia, ya no se compra todos los días, sino que se almacena para toda la semana y tenemos menos tiempo para cocinar, lo que se traduce en poco tiempo a la hora de planificar el menú, olvidando llevar una dieta equilibrada”. Varios de estos puntos han sido tratados en Pequelia y aunque el especialista tiene razón, existen fuerzas mayores que impiden dar solución a parte de los problemas, la falta de conciliación laboral y familiar, las necesidades económicas de las familias, la carencia de especialización en los comedores escolares, etc.

Un plan de ayuda a los padres puede ser parte de la solución, los padres deben intervenir en la conducta alimentaria de los niños, asesorados siempre por especialistas nutricionales y pediatras, la percepción alimentaria de un niño no es la misma que la que tienen los adultos y por ello es necesario contar con la ayuda necesaria para comprender mejor el problema. El especialista indica que son necesarios varios meses para lograr reconducir los hábitos nutricionales de los niños y que mientras se realiza el trabajo, los suplementos nutricionales podrían suplir las carencias de elementos necesarios para el desarrollo.

En definitiva la alimentación infantil necesita un modelo a seguir pero este modelo siempre debe ser respaldado con el oportuno asesoramiento de los especialistas, será un modo de garantizar un adecuado desarrollo y un estado óptimo de salud en la edad adulta.

Vía | ABC

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...