Juego de roles ¡Diviértete con tus hijos!

Cuando se es niño, muchas cosas divierten, especialmente tomar el lugar de papá, mamá, el doctor o el bombero. Ese intercambio de roles puede aprovecharse para fomentar la educación

Juego de roles y sus beneficios

Qué niño o niña no ha jugado a ser mamá, papá, doctor, policía o bombero. Sean hembras o varones, les encanta imitar a los adultos realizando las acciones que les ven hacer. Este tipo de juego es conocido como juego de roles o rolley play. Es lo que el eminente psicólogo suizo Jean Piaget denominó como juego simbólico.

A partir de dos a tres años, los chicos empiezan a adoptar comportamientos observados a sus padres, abuelos u otras personas cercanas. Emulan voces y repiten alguna orden, una acción o un gesto habitual. Pero nada de ello es malo. Al contrario, esas conductas pueden ser aprovechadas para propiciar el entretenimiento, la educación y la orientación. Y es que a medida que van avanzando en edad, los peques van creando mundos imaginarios en los que incluyen personajes o situaciones de su cotidianidad.

Incluso, la imaginación los lleva a concebir escenarios, objetos o cosas inexistentes, como una nave espacial o un inmenso monstruo en el fondo del mar. Este tipo de juegos se prolongan durante la etapa de educación preescolar y la primera infancia.

Aportes educativos del juego de roles

Desde la antigüedad, la actividad lúdica era estimada como un medio pedagógico para la formación de los niños. Específicamente el juego de roles tiene muchos beneficios en el contexto educativo. Mediante su práctica el pequeño desarrolla el pensamiento, la capacidad de observación, la memoria y su autonomía.

Igualmente, estimula la creatividad, y propicia la imaginación y la exploración para el conocimiento de su entorno inmediato. Ayuda en la construcción del lenguaje oral porque permite la interacción con otras personas. Y favorece la formación de la personalidad permitiéndole al niño conocerse a sí mismo, descubrir sus intereses y fomentar su autoestima.

Los juegos de roles son ideales para promover el trabajo en equipo, la tolerancia, la sana competencia, la honestidad, la perseverancia, la confianza, la empatía y la responsabilidad. A la vez, estimulan la curiosidad, que es fundamental para la construcción del conocimiento. Un niño curioso será un adulto investigador. Además, el chico puede ensayar los roles que posiblemente ocupará en su vida adulta, satisfaciendo sus deseos inconscientes, como ser un bombero para apagar un incendio.

Juegos de roles, una diversión entre padres e hijos.

Los niños afianzan el juego de roles en el grupo familiar. Con la mamá, papá y hermanos hacen teatro, dramatizaciones o diferentes dinámicas de ingenio. Los padres son de gran apoyo haciendo posible lo imaginado y ayudándolos a materializar las situaciones fantásticas que anhelan poner en práctica.

Crear la historia y asignarle a cada quien el rol a interpretar es muy divertido. Imaginarse a todos vestidos de diferentes y extraños personaje, sin duda es un ameno ejercicio. Igualmente lo es la recolección de los recursos, vestuarios y accesorios. Los padres intervienen para armar la escena y ayudarles a vestirse, preparando a los pequeños para su juego de roles.

¿Cuáles juegos de roles se recomiendan?

Una de sus ventajas es que no hay limitación alguna. Siempre que no generen riesgo físico o vayan en contra de la moral y las buenas costumbres, se puede ejecutar con los niños cualquier juego de rol. Pueden relacionarse con sus cuentos favoritos, su película o con algún lugar que quieran conocer. No importa si se trata de un parque o de cualquier planeta del sistema solar.

Lo importante es convertir el momento en una agradable experiencia de aprendizaje. Mientras se guían las acciones, simultáneamente se estimula a los niños para desarrollar su potencial creativo. Asimismo, durante el juego los padres tienen la ocasión de orientarlos, enseñarlos a resolver problemas, tomar decisiones, controlar emociones y fomentar valores.

En este sentido, el juego de roles representa el momento idóneo para inducir un aprendizaje espontáneo, consolidar la autonomía y fortalecer la socialización. Es el medio a través del cual el niño se conecta con el mundo. El juego, en general, no debe considerarse una pérdida de tiempo o sólo una actividad recreativa porque ésta no es su única función.

Sugerencias para organizar un juego de roles

Cuando se organiza un juego de roles, se inicia explicando a los niños la técnica y asignando los roles. Algunos fungen de observadores pero también deben tener su desempeño (hacer preguntas, aplaudir o ejecutar otra actuación según sea el juego de rol ejecutado.) Luego se hace la ambientación del lugar.

Seguidamente, las personas con roles específicos se deben preparar en privado, según el personaje. Puede existir un libreto previamente establecido, pero sólo como guía. La inventiva y la creatividad al momento de desarrollar el juego es muy importante. Por último, comienza la representación, la diversión y el aprendizaje.

Se sugiere a los padres no imponer el juego, sino dejar que sean los niños quienes lo sugieran. Tampoco deben controlar a los niños esperando perfección y máxima disciplina, pues se trata de un juego. Las critiques debes quedar fuera de todo. En lugar de eso se debe estimular cada acción y orientar con cariño y respeto. Es vital que se integren activa y emocionalmente al juego, y no por compromiso u obligación.

Otra cosa que deben tener presente, es que la falta de tiempo no es una excusa para no jugar con los hijos. Deben aprovechar cada oportunidad para compartir tiempo de calidad con ellos. Si no puede hacerse de forma organizada, no importa. Un juego de roles espontáneo y al aire libre es también una vivencia maravillosa. Se divierten y establecen vínculos afectivos y de confianza con los niños.

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