Hermano mayor: cuando llega un nuevo hermanito

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Los papás suelen embarcarse en la aventura de tener un segundo hijo cuando el primero cuenta con dos o tres años. Con el nuevo escenario, el que hasta ese momento había sido el rey de la casa (sobre todo si hasta el momento rea hijo único), siente que su trono va a ser usurpado.

El nacimiento de un nuevo miembro de la familia puede generar múltiples cambios y es necesario que el hermano mayor sienta que también forma parte de esas variaciones.

No es extraño que los más pequeños tengan envidia o sientan algún resentimiento contra el bebé que acaba de llegar ya que, de manera no deliberada, éste les ha desplazado en cuanto a atenciones se refiere y aparecen los celos entre hermanos.

Por lo general, con la llegada del recién nacido, la familia y los amigos centrarán sus atenciones en él, dejando en un segundo plano al hermano o hermanos. Es una reacción natural y comprensible vista desde fuera. Pero no lo es para el hijo mayor, que de repente observa como su posición de privilegio ya no es tal.

Mal comportamiento del hermano mayor

Por este motivo, es más que probable que el hermano mayor del recién llegado comience a comportarse mal y a desobedecer al sentir que esa es la única manera en la que puede llamar la atención de sus padres. No se debe ser especialmente blando cuando el niño adopta este tipo de comportamiento, pero sí hay que comprender sus sentimientos y hacerle entender que esa no es la mejor manera de expresar lo que le pasa.

Para evitar o atenuar ese problema, es necesario que se vaya preparando al niño durante el embarazo para la llegada del bebé, dedicándole un gran número de atenciones y cariño. Paralelamente, hay que hacerle partícipe del importante acontecimiento.

Además de la preparación previa, al pequeño puede hacerle ilusión visitar en el hospital a su hermanito recién nacido, de esa manera se podrán reforzar los vínculos con el resto de la familia en un momento tan especial.

Otro de los trucos que pueden utilizarse para lograr mayor grado de aceptación del nuevo bebé, es comprar un regalo que al hermano mayor le haga mucha ilusión, haciéndole creer que se lo ha traído el recién llegado. Este detalle le hará muy feliz y contribuirá a que deje de ver al recién nacido como un potencial enemigo.

La importancia del hermano mayor

Es básico que, en la medida de lo posible, las rutinas del niño se mantengan. Se trata de ponérselo fácil a nuestro hijo mayor. Para él ya es de por sí difícil aceptar la llegada del nuevo miembro, por lo que lo suyo es hacer el máximo esfuerzo posible para que el resto de su mundo sufra las menos modificaciones posibles.

Hay que pasar mucho tiempo con él, todo el que el bebé permita. Mientras el recién nacido duerme, o cuando está tranquilo en la cuna, lo ideal es dedicarse en exclusiva, tanto por parte de la madre como del padre, a disfrutar un ratito con su hermano mayor.

Dependiendo de la edad del niño, es interesante que ayude a llevar el carrito del bebé, que traiga los pañales o participe en el baño del bebé. De este modo, se sentirá importante y podrá modificar el sentimiento de rechazo con su hermano pequeño, orientándolo hacia los de protección, cariño y responsabilidad.

Preguntarle cómo se siente también es muy importante, tal vez le cueste, o incluso aún no sepa hablar, pero advertirá la preocupación de sus padres por él y le hará sentirse mucho más tranquilo.

Foto | Leah-Anne Thompson

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