Hemorragias nasales en la infancia

Las hemorragias nasales en la infancia son algo habituales y no se producen por un exceso de sangre en el organismo, tal y como indicaba la sabiduría popular. Conoce aquí las causas que lo provocan y cómo se debe actuar ante un caso de sangrado.

Sangrado en la nariz

Las hemorragias nasales son habituales en la infancia, entre los dos y 10 años de edad, se trata de un sangrado producido en las fosas nasales que remite de forma espontánea y que no encierra mayor complicación, pero sí que hay que apuntar que existen recomendaciones erróneas que hay que evitar.

Ante un episodio de sangrado, el saber popular recomienda erróneamente inclinar la cabeza hacia atrás, lo que reduce el sangrado por las fosas nasales, pero no lo frena, ya que la sangre fluye por el interior, hacia la laringe, por lo que se traga y puede provocar una irritación de la mucosa digestiva. Lo mejor en este caso es inclinar la cabeza hacia adelante y presionar la nariz con los dedos durante unos minutos, así el sangrado remite al facilitar que las plaquetas se concentren y se lleve a cabo el proceso de coagulación.

Hay que decir que los expertos comentan que ni siquiera es necesario inclinar la cabeza hacia adelante, basta con presionar con los dedos para que deje de fluir la sangre. ¿Por qué se produce la hemorragia nasal con tanta facilidad? La razón es simple, los vasos sanguíneos se encuentran en un nivel muy superficial, basta rascarse el interior de la nariz, sonarse con brusquedad o que se produzca un cambio en las condiciones atmosféricas que causan sequedad, para que se pueda producir un sangrado nasal.

De nuevo el saber popular explicaba el sangrado en la infancia como algo normal del proceso de crecimiento de los niños, una de las explicaciones que se podían escuchar es que la causa era el exceso de sangre, dado que los vasos sanguíneos de la nariz eran los más débiles, facilitaba desechar ese exceso de sangre, obviamente es una falacia. Este tipo de hemorragias no deben alarmar, ya que suele ser leve y no tiene repercusiones, pero aunque sea leve o algo más pronunciado, siempre se debe recurrir a la maniobra del pinzamiento con los dedos.

También se ha recomendado introducir algodón en las fosas nasales, solo o empapado con agua oxigenada, no es que sea un mal remedio, pero los expertos recomiendan que se realice únicamente la compresión con los dedos, eso bastaría para detener la hemorragia. En la mayoría de casos no suele ocurrir, pero en unos pocos, es posible que el sangrado no remita con la maniobra, esto podría indicar la existencia de un trastorno de coagulación, o que se está tomando algo que impide la coagulación, como un fármaco de un tratamiento que se sigue. Por tanto, ante una situación así, lo mejor es acudir al servicio de urgencias.

Después de haber sufrido un sangrado nasal, la zona se vuelve sensible y dado que el proceso de cicatrización no se ha completado, existe el riesgo de que un roce, un estornudo, etc., provoque un nuevo sangrado. Por ello, tras uno de estos episodios lo mejor es evitar tocarse la nariz y esperar unos días para que cicatrice correctamente. Los expertos recomiendan a los padres que no se alarmen ante el sangrado nasal y que no crean las explicaciones ni utilicen los remedios populares.

Foto | Pawel Loj

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