¡Haz que tus hijos se beneficien del yoga infantil!

Las posturas propias del yoga favorecen también a los más pequeños. Promueven la relajación, la concentración y el sano desarrollo muscular. Aprovecha sus bondades.

Yoga para niños

Fuente: yoga.guiafitness.com en Pinterest

La práctica del yoga es tan beneficiosa para los niños como para los adultos. Las actividades son diferentes para cada grupo, pero a todos aporta bienestar físico, psicológico, emocional y social. ¡Haz que tus hijos también se beneficien del yoga! Y garantiza su sano desarrollo.

¿En qué consiste el yoga infantil? ¿A qué edad puede practicarse? ¿ Qué tan provechoso es este arte milenario para los chicos? Estas y otras interrogantes te pueden surgir en el camino, pero es importante que sepas que el yoga para niños contempla actividades recreativas y juegos en los que adoptan posturas e imitan animales, objetos o personajes conocidos. También incluye canciones, bailes, dibujos y viajes imaginarios.

Las técnicas empleadas les permiten aprender a respirar en función de la concentración, autoconocimiento y autocontrol. Al compás de la actividad lúdica, los pequeños conocen su anatomía y ejercitan todos los sistemas corporales. Además, mejoran la fuerza y flexibilidad, y práctican la cooperación y el trabajo en equipo.

¿Clases de yoga para niños?

Sí, hay sesiones de yoga para niños en las que profesores hacen uso de recursos y estrategias para lograr que adopten posturas o asanas. Enseñan relajación y un poco de meditación, por lo cual garantiza un desarrollo saludable, libre de violencia y orientado a mejorar la toma de decisiones.

Un aprendizaje guiado permitirá la adopción de posturas correctas para evitar problemas a futuro. Puede optarse por las clases para niños o grupos familiares ofrecidas en los centros especializados. En estos lugares además de los beneficios propios de la disciplina, el niño podrá compartir con otros chicos de su edad, de forma sana y no competitiva.

Si eres practicante no te resultará difícil crear una rutina para que tus hijos también saquen provecho del yoga. Prueba con actividades sencillas y divertidas que los enganchen. Crea una atmósfera favorable en la que tú y él puedan desarrollar fuerza, flexibilidad y equilibrio, pero sobre todo autoconfianza. El yoga les ayudará a reencontrarse con su yo interior.

¿A qué edad puede mi hijo empezar a practicar yoga?

La práctica del yoga no es exclusiva, puede iniciarse a cualquier edad. Sus ejercicios son adaptables a cada segmento, inclusive en caso de lesiones o discapacidades. Sin embargo, se recomienda más ampliamente a partir de los 4 años, bajo la mirada del instructor. Es una actividad ideal para ser realizada en equipo (padres e hijos), ya que crea una mayor conexión.

En chicos de 4 años o menos se estimulan los sentidos y el movimiento. Mientras, en los de 7 años o más, se despiertan otras habilidades vinculadas a la razón. En esta etapa son más conscientes, corrigen y aprenden.

El yoga se complementa a perfección con otras actividades físicas, recreativas o deportivas, también con una dieta balanceada. Haz que tu hijo se beneficie del yoga, practique fútbol, baloncesto, gimnasia, natación… Y además ingiera frutas y verduras que suman puntos a su salud y bienestar.

¿Qué otros beneficios aporta el yoga infantil?

Además de aumentar la fuerza, resistencia y flexibilidad, la práctica de asanas y ejercicios de respiración mantienen el cuerpo en calma. Liberan al niño de los estados de ansiedad, tensión o estrés producidos en la escuela o la casa. Las posturas de yoga realizadas de forma sistematizada, controlan la impulsividad, reducen la hiperactividad y mejoran la concentración.

Rutinas de al menos tres veces por semana, junto a un personal entrenado, con una vestimenta adecuada y un ambiente acorde, pueden generar beneficios sostenidos por años. Pero, cuidado con los excesos, no todos los niños alcanzan la madurez neuromuscular para hacer posturas avanzadas, y no todos las necesitan.

Practicar yoga en familia

Anima a tus hijos a relajarse y a divertirse, haciendo yoga en familia. A continuación se exponen algunas posturas que proporcionan a los niños una buena base para su crecimiento:

  • El árbol. Mejora el equilibrio. Se practica de pie, erguido y mirando al frente. Se levanta un pie y se apoya la planta sobre el muslo de la pierna contraria, lo más alto que se pueda. Una vez logrado el equilibrio sobre el pie que se mantiene en el piso -como la raíz del árbol- se levantan los brazos y-como si se tratase del encuentro de dos ramas-se juntan las manos sobre la cabeza. Posteriormente se vuelve al principio y se repite el ejercicio elevando el pie contrario.
  • La mariposa. Se hace sentada en el suelo. Propicia el estiramiento y una buena digestión. Sentados, con la espalda recta y las piernas dobladas, se juntan los pies en el centro. Se llevan las rodillas de arriba abajo simulando el aleteo de las mariposas.

Otras asanas sencillas y que seguro le encantarán a tus hijos son el Saludo al sol, Las pinzas, El leñador y por qué no, la postura de relajación. Esta última convendría acompañarla en principio con canciones, viajes o historias imaginarias. Incentivan la creatividad mientras se le da alivio al cuerpo. Si tu hijo es hiperactivo, estos ejercicios son indicados para él. 

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