Haz que tu niño se olvide de la pereza con el método Kaizen

Un mecanismo japonés que se usa en las empresas para mejorar procesos industriales, se emplea para orientar a los chicos a desarrollar ciertas tareas. ¡Entérate!

Con esta estrategia tu hijo dejará la pereza

La pereza en los pequeños puede tener diversas causas. Sin embargo, entre las más comunes destaca la falta de motivación y de medidas de censura frente a malos hábitos. Si las normas en casa son tan flexibles que da igual hacer las tareas o no, se está fomentando la pereza en el niño.

Aunque por momentos su desgano te pereza “normal”, pues llegó cansado del cole o de las clases de inglés, debes evitar que eso se convierta en una conducta frecuente que minimice el rendimiento del infante. Juegos, elogios y pequeñas tareas ayudan a combatir este perjudicial hábito. Pero ¿Por qué no probar con el método Kaizen? Con él lograrás que tu hijo se olvide la pereza.

¿En qué consiste el método Kaizen?

El método Kaizen o regla del minuto, como también es conocido, puede hacer que el infante se divierta mientras cumple metas acordes a su edad. Esta filosofía japonesa busca el mejoramiento continúo. Ha sido empleada para perfeccionar sistemas y procedimientos industriales, pero puede llevarse al plano personal y familiar para cumplir cientos de objetivos, incluso el de alejar la pereza.

Es simple y de baja exigencia. Demuestra que una serie de mejoras pequeñas y progresivas ofrecen mejores resultados que un cambio grande y contundente. Con el tiempo esas acciones se convertirán en hábitos y el rendimiento será permanente. Ayuda a vencer el miedo y a nutrir la perseverancia. Es como un motor que nos impulsa a ir por nuestros proyectos y anhelos.

¿Cómo usarlo para disminuir la apatía en los niños? Es fácil. Basta con dedicar un minuto, a diario y a la misma hora, al desarrollo de una tarea. Al ser poco el tiempo que conlleva su ejecución, el cerebro no lo asumirá como algo difícil o imposible. Con las reiteraciones de escasa intensidad, se activarán las conexiones neuronales que terminarán por automatizar el hábito.

Consejos para aplicar el método Kaizen

Escoge un momento del día para que tu niño dedique 1 minuto a alguna labor. Ten en cuenta que debe ser constante, respetando que su “encuentro” con esa actividad sea todos los día, a la misma hora. Juntos pueden poner el cronómetro del celular y hacerlo como un juego. Aplica para cosas simples como poner la mesa, hacer una suma o leer la página de un libro.

Tu acompañamiento es crucial en el proceso. Si te involucras, tu hijo seguirá tu ejemplo. Asegúrate de animarlo con frases alentadoras.

Recuerda dosificar cada tarea para que realmente pueda cumplirla en un minuto. Tener un tiempo le ayudará a concentrarse. Si tienes varios hijos, el elemento lúdico se potencia, porque tendrán una sana competencia entre ellos, motivándose entre sí.

Cuando tu pequeño se familiarice con el método Kaizen, puedes sumar minutos y aumentar la dificultad de las tareas. Si al principio guardaba la mitad de los juguetes, ahora podrá recogerlos todos. Será cuestión de práctica para que haga cada asignación con naturalidad, sin rastros de pereza.

Origen y más…

Kaizen se traduce como la sabiduría para cambiar. Es un método que pueden usar tanto niños como adultos. Su creador nipón, Masaaki Imai, asegura que funciona porque los cambios no representan ningún esfuerzo. Además, la satisfacción de hacer las cosas bien, sirve como estímulo.

Con él se pueden inculcar hábitos como la lectura, el deporte, el orden, la higiene y más. Por supuesto, las actividades deben acoplarse a la edad y motricidad del pequeño. Se puede aplicar el método en chicos de tres años en adelante. 

Niños de 3 y 4 años pueden guardar sus juguetes en 1 minuto o menos. Los de 5 y 6 años pueden arreglar cama en los mismos 60 segundos. Mientras, los de 7 u 8 años pueden leer unas líneas o dibujar unos trazos.

Con el método Keizen puedes hacer que los niños de 9 y 10 años vean el acto de vestirse como algo entretenido. Desafíalo a vestirse antes que suene el cronómetro. Asimismo, puedes conseguir que los de 11 y 12 años organicen su dormitorio.

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