Hablar con niños sobre la muerte

Para que los niños entiendan el significado de la muerte, deben comprender cómo funciona el ciclo de la vida. Por ello es importante que los padres sean sinceros en sus explicaciones, pero con respuestas claras y adaptadas a su edad.

Cómo afrontar la muerte ante los niños

No es la primera vez que escribo sobre lo rápido que crecen los niños o de la conveniencia de que su maduración se adelante antes de lo que les toca. La infancia tiene diferentes momentos y cada momento debe tratarse con la mayor naturalidad posible, incluso el momento de hablar sobre el tema de la muerte. Para muchos padres nos puede suponer cierto desconcierto hablar con los niños de la muerte porque queremos protegerles y evitarles el dolor del verdadero significado de la muerte, pero es importante que cuando les llega el momento de la curiosidad, o que llegue el momento de tratar el tema se haga afrontando la realidad tal y como es.

Cabe recordar de que cada niño crece y entiende el mundo que le rodea de forma y en momentos diferentes y que todo ello se verá condicionado por los estímulos externos. Es decir, si a un niño se le muere un abuelito, vivirá más de cerca el tema de la muerte que otro niño que no tenga que pasar por ese trance, ya sea un abuelo o un ser querido, claro está. Y lo vivirá en ese momento en que pase ese suceso, tenga la edad que tenga. La diferencia está en que depende de la edad vivirá o entenderá la muerte de una manera u otra. Según los expertos, lo  mejor es explicar al niño el tema de la muerte con naturalidad y sin inventar fábulas o cuentos que enmascaren el hecho en sí, los niños deben aprender el ciclo de la vida.

Cuando en la familia se plantea ya sea por la muerte de un familiar o porque el  niño ha visto una película que trataba el tema de la muerte y no ha comprendido lo que pasaba (en la película ha visto la muerte de una mamá o un papá y ello le ha creado tristeza o sentimientos desconocidos para él), o porque a un amiguito se le ha muerto un familiar y ha suscitado interés del tema, es el momento de tratar el tema de la muerte con el niño.

Según los expertos, hay que dejar que el niño pueda expresar lo que siente y sobre todo no mentirle. Los niños, aunque sean pequeños deben participar, cuando ha fallecido un familiar, en el duelo de la familia, deben recibir explicaciones de lo sucedido de una forma natural, sencilla y adaptada a su edad, pero sin eufemismos ni frases como ‘se ha dormido‘, porque se confunde a los niños. Además, hay que dejar que exprese lo que siente y que se sienta acompañado, sin exageraciones, pero al niño no hay que ocultar la tristeza del adulto, ya que al niño no hay que apartarle de la realidad, si no explicársela para que entienda lo que está pasando.

Ante el tema de la muerte el niño puede reaccionar de diferentes maneras, es decir, ante la pérdida de un ser querido, puede sentir tristeza, rabia, puede sentirse preocupado por él mismo o por sus padres. Esto dependerá de la edad. Normalmente, los niños menores de cinco años no comprenden todavía la muerte como un estado irreversible, incluso puede haber una especie de indiferencia hacia la ausencia de ese ser querido fallecido o incluso indiferencia hacia las muestras de tristeza del resto de la familia.

A partir de los seis años y hasta los ocho o nueve el niño sigue todavía sin comprender del todo el estado de irreversibilidad de la muerte, pero sus reacciones pueden ser más complejas. Por ejemplo pueden tener reacciones de volver a escaparse el pipí, no querer quedarse solo, miedo a lo que le pueda suceder a sus padres, puede notarse un aumento de la tristeza, incluso puede tener algún tipo de trastorno transitorio como por ejemplo hábitos regresivos (tartamudear, no querer dormir solo, etc), alteraciones del sueño o de la alimentación, etc.

A partir de los nuevo o diez años, el duelo es muy parecido al de los adultos, el mundo de fantasía ya ha desaparecido y ven la vida real, de ahí que es importante que los niños no crezcan confundidos y que entiendan el ciclo de la vida. También es importante que ante la pérdida de un ser querido los padres se mantengan al lado del niño, deben compartir su dolor, ayudarle a afrontar el hecho de la muerte y darle mucho cariño. Cuando son pequeños, el miedo a que a sus padres les pueda pasar algo se les puede explicar que lo natural es morirse de viejecito para darle confianza y seguridad en el futuro. Muchos cuentos y fábulas tratan el tema de la muerte, una de ella es la conocida película del ‘Rey León‘.

En esta historia el padre ‘Mufasa‘ se queda ‘dormido’, pero los niños de cinco o seis años ya entienden o se dan cuenta, y si no para eso están los padres y educadores, que el hecho de que se quede dormido, es irreversible. Este tipo de historias explican muy bien el ciclo de la vida y le ayuda a empezar a comprender que la muerte no tiene vuelta atrás, pero es interesante verlas con ellos, para explicarles las cosas que suceden y para que puedan ir entendiendo el concepto de la muerte. Puede pasar que el niño hasta ese momento ni se lo hubiera planteado, ya que la muerte hasta los cinco o seis años es parte del juego: se mueren y se resucitan a los personajes con mucha facilidad, todavía la muerte es reversible en sus juegos.

Por ello, es posible que este tipo de historias les acerquen al tema de la muerte y les ayuden a comprender que todo tiene un principio y un final, aunque ese final, no tiene porqué ahora mismo. De ahí que los padres son el mejor apoyo de los niños para superar la muerte de un familiar o para entender el tema de la muerte, pero sin mentiras, respondiendo a sus preguntas, dándoles mucho amor, escuchando sus inquietudes y dando respuestas de acuerdo a su edad, apoyándole y dejando que exprese sus sentimientos.

Vía | cc.nih.gov

Imagen | Tammra McCauley

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