Hábitos – ¿Por qué, para qué y cuándo?

Una gran fortaleza para el mañana

Los niños no nacen sabiendo, es una realidad que por simple que parezca cuesta mucho asumir. Más bien al contrario, los padres en ocasiones nos desesperamos por tener que utilizar el método de la repetición incansablemente tal y como hizo Pavlov con sus perritos, para lograr que los niños hagan suya una conducta.

Y si de hábitos hablamos, aquí la repetición necesaria parece extenderse hasta bien avanzada la adolescencia. Pero no nos desesperemos. Es muy recuente que los niños comiencen a acudir al colegio sin haber adquirido los hábitos necesarios para que la transición del hogar a la escuela sea lo menos traumática posible.

Comenzamos con los hábitos que deben adquirir para relacionarse en un entorno distinto al hogar y el procedimiento más adecuado para lograrlo.

Primeros hábitos

  • Hábito de la comida
  • Hábito de higiene
  • Control de esfínteres
  • Inicio a la responsabilidad

Para lograr la asimilación de estos primeros hábitos necesarios para la integración del niño en su nuevo entorno y como inicio de un proceso en el que el desarrollo de sus habilidades es el objetivo final, se deben seguir una serie de consejos.

Hay que empezar temprano. Tan pronto el niño realice la transición a la alimentación sólida, se inicia una etapa en la que la repetición es fundamental para establecer las rutinas el niño.

  • Debes ser constante con los horarios de alimentación y los hábitos higiénicos asociados.
  • Adicionalmente, establece un momento del día en el que el niño permanezca solo y tranquilo realizando alguna actividad que le resulte agradable, jugar con sus juguetes, dibujar o, incluso, ver una película.
  • Repite la acción todos los días a la misma hora, otra de las claves para lograr establecer hábitos, es la constancia que, al igual que para nosotros los adultos, suele ser uno de los grandes retos, por lo que además será un ejercicio de aprendizaje mutuo, lo que es uno de los milagros de la paternidad.
  • Motiva al niño, dedica todos los días a enseñarles una nueva actividad, libros, juegos de estimulación en el ordenador, puzzles… Cualquier actividad que despierte su curiosidad y le inicie en el hábito de la concentración es válida.
  • Ayúdale a organizarse, ofrécele siempre dos opciones para elegir, fomenta su responsabilidad, permanece alerta a la frustración y enséñale a canalizar la energía hacia el logro en lugar de la desesperación.

A través de la constancia, podremos ir inculcando cada vez más hábitos, horarios para ir a dormir, horarios para estudiar y en definitiva, una rutina en la que la responsabilidad sea la clave.

Cuanto más pronto se inicie la asunción de hábitos de toda índole por parte de los niños, más preparados estarán para enfrentar los retos de la vida y mayores habilidades tendrán para desarrollarse.

Foto: Tamakisono

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