Feng shui para niños

Arte del Feng Shui

El Feng Shui es un arte milenario chino que cree en la existencia de un aliento vital que interpreta los flujos de energía que se transmiten en el espacio y que pueden verse modificados por cambios temporales o de la disposición espacial de los objetos. Este arte tiene como objetivo buscar la armonía y equilibrio entre el entorno y el ser humano, pudiendo proporcionar una mayor estabilidad, tranquilidad y felicidad. En el campo del Feng Shui para niños, se centra básicamente en su habitación y su entorno.

El Feng Shui tiene especial cuidado en la disposición de los objetos, ya que se cree que cada punto cardinal emite una energía determinada. Por todo esto, en el feng shui para niños se recomienda que en la habitación haya materiales naturales, como la madera, y desaconsejan los aglomerados, pinturas y barnices sintéticos, además de las alfombras en las que se acumula el polvo, ya que puede ser perjudicial para los que tengan alguna alergia infantil.

Además, no se recomienda que esté sentado de espaldas a una pared o que esté sentado delante de una gran ventana, ya que según dicen, hace que se distraigan con gran facilidad, concretamente una antigua regla de feng shui dice que las “ventanas grandes en la casa hacen niños indisciplinados”. Para corregir estas condiciones negativas utilizan espejos o cortinas.

Hay que tener en cuenta que según este arte, se recomienda la presencia de una variedad de colores pero que no sean chillones, ya que parece ser que los niños tienden a rendir más, por lo que se aconseja evitar la presencia de colores neutros, como el gris, marrón o negro.

En cuanto a la iluminación de la habitación, se recomienda que mire hacia el este y que le llegue abundante luz natural. Otro de los consejos que se dan, es el contacto con la naturaleza, de ahí deriva la existencia de plantas en el hogar o algún animal de compañía.

Según el Feng Shui, el corazón de la casa se sitúa en aquel lugar en el que la familia pasa más tiempo unida, pudiendo ser el comedor, la cocina o alguna habitación. En ese lugar los miembros de la familia deben de estar representados, y en muchas de las ocasiones, esto lo realiza el niño a través de dibujos que se deberían guardar o colocar en ese lugar.

En cuanto a la cama de los pequeños, se recomienda que tenga cantos redondos y que sea bastante robusta, ya que a los niños les encanta jugar saltando en ellas. Además se recomienda situarla en el centro de la habitación, y si está orientada al sur fortalece la intuición y estimula los sueños, igual que la capacidad de retención, si está orientada al norte favorece la salud y la energía vital, si lo está al este provoca dinamismo y ganas de vivir, y por último, una cama orientada al oeste constituye un buen mecanismo contra el estrés y la agitación.

Seguir estos consejos, depende de vuestra creencia en este arte milenario chino.

Vía | Guía Infantil
Más información | Feng Shui
Foto | Raúl A

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