Excelentes trucos para viajar con niños hiperactivos

La hiperactividad no es una enfermedad, pero conlleva conductas que no todos son capaces de asimilar. La paciencia y la organización son claves para evitar que se convierta en un problema durante un paseo familiar.

Viajar con niños hiperactivos es posible

La hiperactividad de los niños puede perturbar un poco la tranquilidad de la familia en momentos tan puntuales como un viaje. El exceso de energía que caracteriza a los chicos con esta condición, los lleva a moverse más de lo normal y aumenta sus ansias de observar y tocarlo todo. Es posible que vayan de un lado a otro, choquen contras las cosas, hablen sin parar y quieran cambiar de actividad a cada instante, por lo que se deberá aumentar la atención y vigilancia hacia ellos. Aunque sus padres estén acostumbrados, pueden haber momentos de estrés y agobio, pero hay acciones que pueden ayudar a disfrutar de un paseo con niños hiperactivos. 

Viajar con niños hiperactivos no es problema

Emprender el recorrido por tierra y en coche particular puede ser una buena opción. Esta alternativa te permitirá hacer pausas para que el niño pueda estirarse, caminar, comer o distraerse.  Es cierto que apenas se aburra saldrá a relucir su inquietud, pero puedes prevenirlo preparando un puñado de juegos.

Las adivinanzas serán extraordinarias compañeras de viaje y puedes complementarlas con dibujos, competencias de canto o intercambio de roles. La idea es ir preparados y no dar tregua a la improvisación. Aunque no lo creas, la clave está en la organización. Al planificar los detalles del viaje debes pensar en diversas estrategias para controlar la energía de tu hijo, sin caer en un estado de nervios. Anota cuáles actividades tendrán, las horas de cada comida, las paradas de descanso y demás. Ten planes alternativos por si hay cambios o inconvenientes en la ruta.

Buscar la armonía es esencial. En la medida de lo posible opta por formar grupos de viaje. Puede ser con los amigos de tu peque, vecinos, primos o tíos. Lo importante es que el niño pueda jugar con varias personas, incluso podrán turnarse para cuidarlo. No pierdas ocasión de involucrarlos a todos en la diversión y mantente atenta a los ofrecimientos de los museos, parques y otros sitios de interés. Si encuentras algo que le agrade no debes desaprovecharlo. Mientras más variada sea la agenda, mejor.

Establecer límites es crucial. Asocia un buen comportamiento con premios como escoger el cuento de la noche, los temas del recorrido o los lugares a visitar. Explícale en pocas palabras que tendrá una experiencia increíble si actúa correctamente, y que podrían repetirla con frecuencia.

Ten en cuenta que las rutinas no tienen que cambiar demasiado aunque estén de vacaciones. Procura que las meriendas y el sueño sean casi a la misma hora, para no despertar su inquietud o malhumor. Puedes ser flexible en algunas cosas, como el tipo de comida, o la hora del baño, pero debe tener claro que las normas serán las mismas estén donde estén.

Si a tu hijo le agradan los deportes debes aprovecharte de eso. Opta por agendar tandas de baloncesto, tenis, ciclismo, carreras, acampadas y similares. Aquellas actividades que más consuman su energía resultarán idóneas. Al final del día estará tan agotado que querrá ir temprano a la cama, y tú tendrás el tiempo para disfrutar de una velada a solas con tu pareja.

Lo más importante, mantén una postura comprensiva y afectuosa hacia tu pequeño. De esta manera lo estarás motivando a corresponderte con una excelente actitud. Con tu ejemplo, tu hijo hiperactivo podrá autorregularse e imitará tu comportamiento. Así que pon tu mejor cara y disfruten del paseo.

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