Escuchar con atención, ¿misión imposible?

Cuando hay muchos niños reunidos y gritan, es imposible que nos escuchen. La manera de hacerlo es comenzar a hablar en un tono más bajo, de esta forma todos irán bajando su tono.

Cómo hacer que nos escuchen

¿Cuántas veces le hablas a tu hijo y tienes la sensación de hablar con la pared? Es decir, hay niños a los que les cuesta bastante prestar atención a lo que se les dice o a una persona que está intentando hablar y no se le escucha. Esto puede pasar en casa, en el colegio, haciendo actividades, jugando, etc. No sé muy bien si es el sonido constante que nos envuelve, la televisión excesivamente alta, música, demasiado bullicio o el caos que a veces nos rodea, pero lo cierto es que muchas veces tengo la sensación de que mi hija no me presta atención o no me escucha y esto puede dar lugar a diversos problemas.

Un ejemplo es que si no presta atención habitualmente es muy posible que en clase pueda tener el mismo problema, pero además, si no presta atención a las órdenes que se le dan en casa puede dificultar bastante la convivencia familiar. El hecho de que no preste atención puede ser porque sea despistada, porque tenga un mundo imaginario demasiado desarrollado y siempre esté pensando en sus cosas o también podría ser que si hay demasiado ruido envolvente no sepa o no quiera escuchar. De esta manera es imposible que los hijos nos presten la suficiente atención cuando les hablamos.

También podría ser que haya muchos niños reunidos, ya sea en una fiesta de cumpleaños, en el parque o en lugares donde se juntan demasiados niños como puede ser en clase. La forma de actuar en estos casos es precisamente la contraria a la que nos imaginamos. Es decir, si estamos en casa si hay mucho ruido y no se nos escucha, no debemos gritar para que nos escuchen, sino al contrario, hablar en un tono bajo. Lo mismo sucedería en el caso de tener muchos niños reunidos y que hablan y hablan y no nos prestan atención, la forma de dirigirse hacia ellos es precisamente hablar bajo, de esta manera, el primero que quiera escucharte bajará el tono, y así sucesivamente.

No obstante, puede ser que tu caso sea el de que tu hijo no te escucha de forma bastante asidua, en ese caso debemos insistir en que cuando le hablemos nos mire a la cara para que se acostumbre a prestar atención a lo que se le dice, incluso a veces es bueno pedirle que repita las instrucciones que se le han dado para asegurarnos de que nos ha escuchado. Es más, lo importante para que nos escuchen en un momento dado es eliminar todo aquello que distraiga la atención del niño: la televisión, música, ordenador, etc. Si se queda todo en silencio y le hablamos y le explicamos que nos tiene que escuchar cuando le estemos hablando, posiblemente consigamos hacer que nos escuche.

También me parece importante recalcar que no es lo mismo que un niño no preste atención a lo que se le dice, ya hemos visto que puede haber muchos factores que generen este problema, que el hecho de que tu hijo tenga problemas de atención y concentración. En ese caso debes consultar con el pediatra, ya que es posible que en clase también pueda tener problemas. Pienso que no estaría de más asegurarse de que en clase todo va bien hablando con el maestro o la maestra. ¿Qué opináis? ¿Qué otros consejos añadiríais para que los hijos nos escuchen con atención?

Foto | abbybatchelder

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