¿Es recomendable que un niño coma un alimento que se ha caído al suelo?

Si un alimento se cae al suelo, aunque sea de tipo sólido como por ejemplo una galleta, y esté menos de cinco segundo en el suelo, se produce una contaminación bacteriana. La percepción de que no le ha dado tiempo a contaminarse es errónea y así se constata en el vídeo.

Seguramente esto es algo que nos ha pasado prácticamente a todos los padres, se cae un alimento al suelo, como por ejemplo una trozo de fruta pelada, rápidamente la recogemos y lavamos con agua para dárselo a los niños. Puede suceder con un trozo de pan, una galleta… son alimentos sólidos que nos hacen creer que por haberse caído al suelo y ser recogidos rápidamente, no sufrirán contaminación bacteriana, bastará con soplar un poco sobre la galleta o sacudirla con la mano para eliminar los posibles restos de polvo. Pero, ¿es recomendable que un niño coma un alimento que se ha caído al suelo?, en este vídeo nos explican qué ocurre cuando un alimento entra en contacto con el firme.

Quizá en el ámbito hogareño el riesgo sea menor, tendemos a tener una buena percepción de la higiene de nuestro ámbito, creemos que al estar limpio el suelo de la cocina, es más difícil que un alimento se contamine al caerse y ser recogido rápidamente. De hecho, algunos padres creen que si un alimento se recoge del suelo antes de cinco segundos (¿de dónde habrá salido esta regla?) se puede dar al niño con seguridad ya que no ha transcurrido tanto tiempo como para que se produzca una contaminación bacteriana. Podemos ver en el vídeo una prueba científica que desvela que esa percepción es errónea.

Un investigador comprueba esta regla y para ello utiliza un trozo de pizza, un trozo de manzana y una tostada untada con mantequilla, dejará caer estos productos en diferentes superficies respetando la “regla de los 5 segundos”, posteriormente someterá los productos a un análisis para determinar si recogen gérmenes. Son tres superficies, el suelo de una cocina, un suelo enmoquetado y el suelo de la calle, quizá esta última opción se podría directamente descartar. Tras tomar muestras de las superficies de los alimentos que han entrado en contacto con el suelo, se procede a depositarlas sobre las placas de cultivo o placas de Petri, unos pequeños recipientes redondos, generalmente de plástico o cristal que se cierran de forma hermética y facilitan que los microorganismos puedan proliferar.

Ahora sólo queda constatar cuáles han sido los resultados, en todos los casos los alimentos han recogido muchas bacterias, el investigador indica que no se comería ninguno de los alimentos que se habrían caído al suelo aunque los hubiera recogido rápidamente. Paralelamente el investigador también depositó una muestra de alimento que no se había caído al suelo para realizar una comparativa, en este caso no se había producido ningún tipo de contaminación bacteriana.

Los padres se sorprenden del resultado, a pesar de ello manifiestan que se trata de sentido común, no es lo mismo recoger un alimento que se ha caído en la calle que en el hogar. Podemos considerar que el suelo de nuestro hogar está limpio, pero la contaminación bacteriológica es evidente.
Cuando se cae un alimento como puede ser una galleta, ¿qué hacéis?, ¿lo recogéis rápidamente para comerlo sin problemas, o por el contrario lo desecháis?.

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