¿Es obligatoria la ingesta de gluten para los niños?

Los registros de pacientes celíacos parecen ir en aumento, situación que ha hecho que muchos padres se pregunten si es necesario incluir el gluten en la dieta del infante. Pediatras recomiendan hacerlo gradualmente y estar atentos a sus reacciones.

gluten

La correcta alimentación del bebé es algo que siempre mantiene a los padres en alerta. Primerizos o no, es normal que exista la preocupación, principalmente porque no todos los organismos reaccionan de la misma manera a productos tan esenciales para la dieta de un niño como son los cereales.

La angustia sobre lo que pueden ingerir o no sus pequeños se incrementa ante el aumento de casos de celiaquía, una enfermedad digestiva derivada de una mala asimilación del gluten que se halla en la avena, el trigo, la cebada y el centeno.

Dada la situación, los pediatras son más cuidadosos a la hora de recomendar la inclusión de estos comestibles en la dieta infantil. A su juicio, lo ideal es que se haga gradualmente cuando el bebé haya cumplido los seis o siete meses de edad. Eso sí, sin dejar de proporcionar leche materna, que favorece al sistema inmune y actúa como una especie de protector gástrico.

Llegado el momento, es imperioso permanecer atentos a las reacciones asociadas a su consumo. Diarreas, gases, agotamiento, sangrado por la nariz, calambres, fetidez y presencia de grasa en las heces, retraso de crecimiento, anemia, distención abdominal, pérdida de peso, náuseas, vómitos, inflamación en el vientre, mal humor, erupciones en la piel, dolor de barriga y desnutrición, serían algunas de las señales de la intolerancia a esta proteína.

¿Debe estar presente?

Las propiedades del gluten para la salud son casi escasas. Su función principal es dar mejor sabor y aspecto (espesor) a los alimentos. Sin embargo, se ha elevado la comercialización de productos sin este componente, para lo cual se aísla o se elimina de la materia prima. La oferta incluye panes, pastas, galletas y bebidas cuyas etiquetas destacan su nulidad.

¿Es imprescindible? Realmente no. Aunque hay galenos que afirman que los cereales con gluten son ricos en calorías, fibras y carbohidratos, estos compuestos pueden obtenerse de otras fuentes como leche, carnes, pescados, hortalizas, frutas, legumbres y tubérculos. La dificultad al parecer no radica en el hecho de que sean esenciales o no, sino en el diseño de un plan alimenticio que cubra todas las necesidades nutricionales del niño en ausencia del gluten. La ventaja, es que con la asesoría adecuada esto puede lograrse.

¿Cuándo se debe excluir?

Lo primero es confirmar que se padezca celiaquía u otro padecimiento relacionado, y para ello es importante recurrir al médico.

Aunque no existen investigaciones determinantes sobre el origen de la patología, se ha comprobado que no hay un detonante único. No sólo puede haber factores genéticos o hereditarios relacionados, sino que básicamente su aparición está marcada por fallas estructurales del intestino delgado que interfieren en la permeabilidad de su pared. Entre los factores de riesgo destacan la falta de lactancia materna, el estrés digestivo y las infecciones intestinales.

Cuando hay celiaquía el gluten sensibiliza las células encargadas de la respuesta inmune, haciendo que éstas ataquen sus tejidos. Al ocurrir esto, las vellosidades del intestino delgado van desapareciendo y los alimentos no se absorberán adecuadamente.

Es vital el diagnóstico

Para corroborar el trastorno, el médico ordenará diversos exámenes de sangre en el laboratorio, ya que hay anticuerpos causantes de la afección que son medibles con pruebas sanguíneas.

Asimismo, se suelen efectuar análisis de colesterol, densidad ósea y funcionamiento metabólico, así como endoscopias, estudios genéticos y biopsias estomacales.

La celiaquía es una condición para toda la vida, pues no tiene remedio. Un menú libre de gluten es la única opción para aliviar las dolencias y prevenir el desarrollo de enfermedades vinculantes como tiroiditis, hiperactividad, diabetes e incluso cáncer.

Es vital que los padres cuiden con sumo detalle la alimentación de un hijo celíaco y que le enseñen, desde temprana edad, lo que es adecuado para su consumo. Los cereales que no poseen gluten son el maíz, el mijo, el sorgo y el arroz. A partir de allí vienen las sugerencias.

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