Enseñar a los hijos a no tener miedo a ir al pediatra

Los niños suelen tener miedo a ir al pediatra, para evitarlo se pueden adoptar algunas pautas que ayudarán al niño a no tener ese miedo a la bata blanca.

Miedo al pediatra

Hay muchos niños que suelen tener miedo a ir al medico, ya sea el pediatra, el especialista o cualquier trabajador de sanidad que lleve una bata blanca. Puede que si el niño no ha tenido ninguna mala experiencia, no tenga miedo alguno, pero también puede que sí la haya tenido, como por ejemplo pinchazos para análisis de sangre,  alguna operación, pruebas delicadas, etc. En estos casos ir al pediatra puede ser un verdadero quebradero de cabeza para los padres que no saben como consolar al niño una vez entra en la consulta. Por lo tanto, hay niños que no tienen miedo y se puede prevenir el miedo y que no lo lleguen a tener y habrá niños que tras una mala experiencia le cojan ese miedo a ir al pediatra.

Por ello, es importante inculcar a los niños desde pequeños que el señor o la señora con la bata blanca, esa que suele asustar hasta a los mayores, es una persona amiga. Es una persona que ayuda, que nos cura y que la necesitamos. Algunas formas de quitar el miedo a ir al médico es, jugando. Hay muchas formas de jugar, una de ellas es disfrazar al niño de médico y tratar a sus propios peluches, o bien regalarle instrumental de juguete y jugar a los médicos o, incluso, hay centros que tienen proyectos para acercar a los niños al hospital, que vean con sus propios ojos el instrumental de verdad,  cómo se trabaja desde dentro y que se familiaricen con las técnicas de curación.

Pero desde casa podemos hacer más cosas, por ejemplo a través de los cuentos. Es bueno que desde pequeños, los niños sepan quién es el pediatra, qué hace y porqué se le va a visitar cuando se uno se pone malito. Además de jugar y leer cuentos, también es importante que cuando haya que ir al pediatra se avise al niño con antelación. No se debe acudir sin que el pequeño sepa que va a ir. La antelación la marcará un poco la edad, en niños pequeños de menos de cuatro añitos, con avisarlo el día de antes es suficiente, pero los que ya pasan de los cuatro o cinco años hay que avisarles con dos o tres días de antelación e ir recordándoselo de vez en cuando para que lo sepan y lo tengan en cuenta.

Por otro lado, los papás que acompañen al pequeño o los abuelos deben ir con suma tranquilidad al pediatra y transmitir esa tranquilidad y seguridad al pequeño. Además, deben explicar al niño a donde van, quién es el médico, qué le va a hacer y, si tiene miedo, preguntarle exactamente a qué. Los padres no deben enfadarse nunca con el niño, si no que deben tomar una actitud de comprensión y de respeto para que el niño tenga confianza en sus padres, por ello, nunca se debe ni bromear ni burlarse de un niño que tenga miedo a algo, y menos, del pediatra. En fin, que la actitud de los padres y explicar al niño donde vá y qué le van a hacer con antelación pueden evitar que el niño lo pase mal cuando vaya al pediatra o, incluso, puede hacer que el niño vea al pediatra como un amigo.  ¿Qué otros consejos añadiríais?

Imagen | CJ Sorg

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