Encopresis: Reflexión sobre las causas

La encopresis infantil

Como hemos visto en artículos anteriores sobre la Encopresis o incontinencia fecal, la aparición del síndrome de Encopresis puede manifestarse de diferentes formas y responder a diversas causas, siendo en la mayoría de los casos un trastorno provocado por algún tipo de trauma relacionado con la psicología del niño.

Por ello, la presencia de esta afección nos demuestra, sin lugar a dudas, que existen problemas profundos en la psiquis del pequeño, que lo han llevado a presentar el cuadro de incontinencia fecal, por lo que indiscutiblemente puede llegar a tratarse de un trastorno que expresa la presencia de otra patología.

En este sentido, la aparición de la Encopresis puede estar dada por una falta de enseñanza adecuada en lo que se refiere al control de esfínteres o por un fallo en el aprendizaje, con consecutivos fracasos en el mismo.

Por otra parte, la aparición de la afección puede ser la expresión física de la presencia de algún trastorno psicológico, que hace que el niño, más allá de haber aprendido correctamente a controlar su esfínter anal, responda con un rechazo o resistencia a su necesidad fisiológica en respuesta de la falta de aceptación a las pautas sociales impuestas por los adultos.

Asimismo, también podemos encontrarnos frente a un caso en el cual, a partir de un determinado momento de su vida, el niño recurre a llevar a cabo una retención fisiológica, que producirá un desbordamiento y la posterior deposición de heces en cualquier momento y lugar.

Por lo general, la retención que lleva a cabo el pequeño está relacionada a aspectos psicológicos originados en causas traumáticas que crean en el niño tensiones; por ejemplo, como consecuencia de un mal aprendizaje del control de esfínteres o después de haber vivido la experiencia de una defecación dolosa en la que se haya producido una fisura anal.

Cabe destacar que, de acuerdo con las opiniones de los especialistas, por lo general la Encopresis suele estar dada principalmente por causas emocionales, relacionadas por presiones familiares que han sido impuestas en el niño desde muy temprana edad.

Tal es el caso de aquellos niños a los que se les ha exigido excesivamente acelerar el proceso de abandono del pañal, e incluso de los pequeños a los que durante años se les enseña, creando una obsesión con respecto a la regularidad en la evacuación del intestino.

A raíz de esto, el pequeño comenzará a percibir que hacer caca es una experiencia negativa para él, por lo que comienza a tener miedo a defecar y retiene las heces debido a su temor.

Dicho temor está íntimamente ligado a distintas tensiones originadas en un aspecto puramente psicosocial. El pequeño que se encuentra en este punto presentará una regresión en el control de esfínteres, que originará una grave alteración de los hábitos fisiológicos naturales, que puede provocar la aparición de la Encopresis.

No obstante, también nos podemos encontrar frente a casos en que los episodios de incontinencia fecal son puramente intencionales, por lo que se tratará de un niño que demuestra agresividad y rebeldía a su entorno, como consecuencia de algún tipo de trastorno antisocial o psiquiátrico.

Es importante mencionar que, en algunos casos, los niños que padecen Encopresis pueden presentar además ciertos síntomas relacionados con su evolución neurológica, entre los que se incluyen la falta de atención, la hiperactividad, la impulsividad, una baja tolerancia a la frustración y la descoordinación.

Te invitamos a leer la siguiente parte de este informe especial sobre encopresis, evaluaciones y diagnóstico, en el que podrás encontrar información acerca de los métodos de detección médica del síndrome.

Vía | Estimulos Adecuados, MedlinePlus
Foto | Aloha Team

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