Encopresis: Prevención y tratamiento

Tratar la encopresis infantil

Como ya hemos mencionado, cuando un niño presenta dificultades para controlar su esfínter anal y, por consiguiente, suele tener episodios en los cuales hace caca en cualquier momento y lugar, sin respetar las pautas establecidas por la sociedad, puede que padezca Encopresis o incontinencia fecal.

En el caso en que se presente un cuadro como el descripto, por lo general puede tratarse de meros hechos aislados, relacionados con diferentes factores, tales como una constipación excedida que produzca rebalsamiento.

Sin embargo, si nos encontremos frente a un caso de Encopresis será vital el tratamiento para hallar la solución al problema, ya que, de lo contrario, el niño podría llegar a padecer inconvenientes mayores en su futuro.

Mediante el diagnóstico temprano es posible establecer un tratamiento adecuado que permita revertir la compleja situación planteada por el padecimiento de Encopresis.

Es importante destacar que no existe un método de prevención definido para evitar que un niño sufra de este trastorno, ya que por lo general las causas que provocaron la aparición del síndrome no siempre son claras.

No obstante, los especialistas aconsejan a los padres evitar comenzar la enseñanza del control de esfínteres en forma temprana, es decir que el bebé debe abandonar los pañales en el momento oportuno, de acuerdo con sus etapas de desarrollo.

Por otra parte, también es importante no utilizar un tipo de enseñanza coercitiva en este aspecto, ya que la exigencia desmedida en los niños puede llegar a provocar fuertes tensiones y sentimientos de baja autoestima y culpabilidad, debido al fracaso ante la exigencia de sus padres.

Tratamiento de la Encopresis

En principio, es importante mencionar que el objetivo principal del tratamiento del trastorno reside en prevenir el estreñimiento y fomentar los buenos hábitos de defecación, por lo que en general se establece un tipo de tratamiento mixto, en el cual se incluyen medicamentos, dietas especiales y terapia psicológica.

Cuando se ha comprobado que existe una retención fecal, se suministra al niño vaselina líquida, laxantes y enemas, que le permitirán ablandar las heces para eliminar el contenido de sus intestinos.

A partir de allí, el segundo paso del tratamiento se lleva a cabo a través de una dieta rica en fibra, la cual deberá incluir frutas, verduras, granos integrales y líquidos, alimentos que contribuyen a crear un hábito de defecación periódico.

Por otra parte, se realiza también una terapia psicológica, que le permitirá al niño superar sentimientos surgidos a causa de su afección, tales como vergüenza, culpabilidad, introspección o pérdida de la autoestima.

Más allá del tratamiento, es fundamental que los padres brindemos a nuestros hijos el apoyo necesario para hacer frente a este problema. Jamás debemos criticarlos, desanimarlos o exigirles, sino más bien acompañarlos en su proceso de recuperación.

Vía | Estimulos Adecuados, MedlinePlus
Foto | Aabard Well

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