En el Reino Unido los almuerzos escolares siguen siendo muy poco saludables

A pesar de que en Reino Unido se ha hablado mucho de mejorar la alimentación infantil desde hace varios años, los almuerzos escolares siguen siendo muy poco saludables, problema que se suma a otros muchos que han dado lugar a que sea uno de los 20 países del mundo con una elevada tasa de obesidad infantil.

Comisas insanas para los niños del Reino Unido

Reino Unido es uno de los 20 países del mundo con una elevada tasa de obesidad infantil, niños y adolescentes consumen alimentos con un reducido contenido en nutrientes, su dieta destaca por contener un gran número de alimentos ultraprocesados. Las niñas no obtienen los nutrientes esenciales necesarios para la buena salud reproductiva y una buena salud en general, los niños tienen carencia de, al menos, cinco micronutrientes necesarios para el desarrollo, la inmunidad, el estado de ánimo y los niveles de energía. Una investigación muestra que los almuerzos escolares siguen siendo muy poco saludables a pesar de que es un tema del que se habla desde hace más de una década.

En el país, los adolescentes consumen una gran cantidad de azúcares añadidos presentes en alimentos y bebidas, en un nivel muy superior al resto de segmentos de edad, consumen una mayor cantidad de cereales para el desayuno, producto que contiene elevadas cantidades de azúcar. Sólo un 4% de los adolescentes del Reino Unido cumple con las recomendaciones diarias sobre la ingesta de fibra dietética, hay que recordar que el consumo correcto de este elemento se asocia a una reducción del riesgo de enfermedad cardíaca, diabetes tipo 2 y cáncer.

El consumo de fruta y verduras brilla por su ausencia, los adolescentes comen alrededor de dos raciones y media de las cinco que se recomiendan. Hay que destacar que los niños, adolescentes y jóvenes que viven en entornos más desfavorecidos, realizan una menor ingesta de micronutrientes y fibra que los que viven en entornos más acomodados, esto se traduce en casi 4 millones de niños que viven en hogares que no pueden comprar suficientes alimentos saludables como las frutas, las verduras, el pescado y otros productos frescos necesarios para poder cumplir con las pautas nutricionales oficiales.

Estos tipos de patrones dietéticos no sólo pueden tener consecuencias negativas en la salud física de los adolescentes, sino que también pueden afectar a su salud mental. Según los expertos, la mala alimentación es el resultado de un cúmulo de hechos, una mala política de alimentación escolar que no ha logrado mantener una nutrición de calidad, y especialmente en las escuelas secundarias, la falta de privacidad de los comedores escolares y las largas colas que se deben realizar hacen que muchos adolescentes se salten el almuerzo, que el gusto por la comida saludable se vea como algo raro y poco rico, lo que provoca que se obvien los hábitos saludables a fin de poder encajar en la comunidad, que hay muchas malas opciones de comida en los comedores, productos cargados de grasas y azúcares y, además, en grandes raciones, y así un largo etcétera. Lamentablemente, los expertos explican que en la actualidad, comer bien todavía se considera una preocupación “elegante y de clase media”.

Los sucesivos gobiernos del país han destacado por la falta de continuidad y poca consistencia en la evaluación de los estándares de alimentación escolar, como ejemplo se puede citar que el actual plan de alimentación escolar que proporciona orientación práctica y específica sobre los tipos de alimentos y bebidas que las escuelas deberían y no deberían ofrecer, no se ha actualizado desde el año 2013. La actuación contra la obesidad debe comprender muchos frentes y debe iniciarse desde una pronta edad, ya que los hábitos alimenticios que las personas adquieren en su juventud se tienden a seguir en la edad adulta.

A través de la lectura de este artículo publicado en The Guardian, se puede tener una ligera idea de la magnitud del problema y de los diferentes obstáculos que se deben superar, no basta con aplicar un impuesto a los refrescos azucarados o prohibir la venta de bebidas energéticas a los menores de 16 años, se necesita un plan complejo en el que el gobierno, las empresas, las organizaciones de salud, los colegios, los padres, etc., estén implicados, de este modo es posible que se logre revertir la tasa de obesidad infantil y obesidad en general en Reino Unido.

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