El paso a la secundaria

El paso a la secundaria

Cuando un niño comienza el paso a la secundaria y anteriormente siempre había ido contento al colegio, sacaba buenas notas y empezó el curso con mucha ilusión y en cambio poco a poco va teniendo menos ganas de ir y su nivel de estudios va bajando, no es capaz de organizarse para hacer los deberes, comienza a preparar la mochila en el último momento y nunca sabe lo que le toca al día siguiente, pueden ser síntomas de que el cambio de la primaria a secundaria le esté costando un poco.

Hay que entender que en primaría disponía de maestros que se dedicaban a hacer un poco de “padres” estaban más pendientes de él como individuo mientras que en el paso a la secundaria tiene que lidiar con mayor cantidad de profesores, un cambio brusco en cuanto a la forma de enseñanza, ya que ahora los profesores les atienden más como grupo y se suelen limitar a explicar sus asignaturas y a esperar resultados por parte de los alumnos.

El niño no siente el estímulo anterior para aprender, pero no hay que preocuparse ya que normalmente se soluciona gradualmente, los padres tienen que volcarse un poco más con él y prestarle más atención a la hora de hacer los deberes, dedicarle un poco más de tiempo, preguntarles que tal ha ido el día, mostrarles que estamos disponibles para cualquier cosa que necesite y decirle que estamos orgullosos de que ya vaya a clases de niños más mayores, procurar enseñarle a organizarse con los deberes, fijando horarios, que tenga compañía de algún compañero para hacerlos sería un buen incentivo ya que se ayudarán el uno al otro y procurar que la zona de estudio sea un lugar tranquilo sin distracciones.

Es bueno que cuando llegue del colegio tenga un rato para relajarse antes de hacer los deberes, que meriende tranquilo y desconecte un poco, si puede jugar un rato al aire libre mejor para que se relaje de un largo día pero eso sí respetando todos los días el horario que hayamos elegido para sus deberes.

Es importante no mostrar desilusión ni enfado si trae suspensos del paso a la secundaria, nunca hay que compararle con otros niños ni con los hermanos ya que su autoestima se resentirá, ni criticar a sus profesores cuando se queje de ellos, simplemente decirle que tiene que esforzarse más, elogiar los aprobados que ha traído y decirle que esperas que la próxima vez mejoren. Si son muchos los suspensos se puede acudir a clases para refuerzo pero sólo hasta que se ponga al nivel de los demás, no es necesario que sea todo el año, así el niño tendrá un incentivo para estudiar al saber que sólo será algo temporal.

Por supuesto hay que prestar atención al niño porque a veces las malas notas tras el paso a la secundaria pueden ser por motivos personales como problemas en el hogar, separación de los padres, algún fallecimiento en la familia, la llegada de un hermano, demasiado estrés por tener muchos deberes y después quizá demasiadas actividades extraescolares que no le dejen descansar, o tal vez sufra de bullying un problema mucho más serio y que hay que controlar y solucionar cuanto antes.

Foto| Extra Ketchup

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