El padre deportivo y el antideportivo

 

 

Muchas padres sueñan con que sus hijos se conviertan en estrellas del deporte. Hay algunos que simplemente les hace ilusión como aficionados y porque ven en sus hijos reflejados ese sueños. Pero hay otros que lo ven como la meta más importan, se olvidan de las ilusiones de sus pequeños y les exigen, les presionan para que alcancen la meta. Por ello, hoy os vamos a explicar las diferencias entre un padre deportivo y uno antideportivo.Padre Antideportivo

  • Padre fanático busca la victoria de su hijo por encima de todas las cosas
  • Padre deportista frustado. Como él fracasó en el deporte quiere que su hijo llegue. Los regalos e incentivos giran entorno a ese deporte, e invierten tiempo y dinero en formar al niño en una actividad que no siempre es de su agrado.
  • Padre entrenador: Este perfil de padre, busca en su hijo un deportista de élite. Como norma general obvia el placer del juego por el entrenamiento duro. Este tipo de entrenamiento provoca riesgos fisiológicos y psicológicos ya que ni el organismo ni la mente de un niño están preparados para un sobreentrenamiento.
  • El padre representante. La figura del manager llevada a la paternidad. En niños que presentan buenas cualidades físicas o deportivas, el padre ofrece “los derechos” deportivos de su hijo a un club o entidad deportiva

Padre Deportivo

  • Apoya e incentiva la práctica deportiva entendida esta como un proceso formativo integral que fomenta la relación social y la integración grupal.
  • Tiene en cuenta los intereses deportivos del niño y no los suyos.
  • Sabe distinguir entre la peligrosidad y la sobreprotección.
  • Practica siempre que puede actividad física con sus hijos.
  • Respeta las decisiones del entrenador y árbitros, enseñando a sus hijos que el juego también tiene normas que han de ser tenidas en cuenta para poder pasarlo bien.
  • Hacen ver a sus hijos que la finalidad del deporte escolar, es la recreación y la socialización, por encima de los resultados deportivos.
  • Enseña a ganar con humildad.
  • Enseña a perder con deportividad.
  • Recrimina la falta de respeto por los compañeros, rivales, entrenadores o árbitros.
  • Fomenta la deportividad y no violencia.
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