El nivel de grasa en sangre de los niños es un indicador de la calidad de la dieta

Según los resultados de una investigación finlandesa, a través de un análisis de sangre se pueden determinar los tipos y nivel de grasa presentes en el plasma, indicadores que delatan la calidad de la dieta y el riesgo de sufrir en un futuro diferentes problemas de salud.

Calidad de la dieta de los niños

Una investigación desarrollada por expertos de la Universidad del Este de Finlandia, el Hospital Universitario de Kuopio y la Universidad de Jyväskylä, concluye que el nivel de grasa en sangre de los niños es un indicador de la calidad de la dieta, siendo además un indicador del riesgo de sufrir enfermedades como la diabetes o enfermedades cardiometabólicas, entre otras.

Los investigadores explican que ya en la infancia, el metabolismo de los ácidos grasos está estrechamente asociado con el riesgo cardiometabólico, considerando que la grasa y los carbohidratos procedentes de la dieta son un indicador fiable sobre su calidad y las posibles complicaciones de salud que pueden aparecer en un futuro. Algunos resultados no dejan lugar a dudas, por ejemplo, la proporción relativa de ácido oleico era mayor en los niños que consumían una gran cantidad de azúcar, en comparación con la de los que consumían una mayor cantidad de productos de grano entero.

Parece ser que comer productos azucarados en exceso estimula la síntesis endógena de los ácidos grasos en el organismo, pudiéndose detectar en el plasma sanguíneo. Es decir, analizando la sangre se puede determinar la calidad de la dieta de un niño y predecir las posibles enfermedades que podría sufrir.

En esta investigación que duró un par de años, participaron 512 niños con edades comprendidas entre los seis y ocho años, durante este tiempo a ellos y a sus familias se les marcó la pauta nutricional y asesoramiento sobre el ejercicio físico que debían realizar. Los resultados muestran que un alto consumo en margarinas elaboradas con aceites vegetales en un rango de un 60%-80% de grasa, se relacionó con un menor nivel de ácidos grasos saturados y monoinsaturados, por el contrario, en sangre presentaban un alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados.

Un mayor consumo de alimentos a base de granos enteros con un alto contenido en fibra y un menor consumo de productos de confitería, se relacionó con un nivel más bajo de ácidos grasos monoinsaturados en sangre. Diferentes tipos de ácidos grasos saturados, así como el ácido palmitoléico, se asociaron con un mayor riesgo cardiometabólico.

Los expertos comentan que es posible influir en la composición de ácidos grasos en sangre a través del estilo de vida, así se demuestra en esta intervención individualizada realizada con los 512 niños y sus familias. Por tanto, se puede decir que un análisis de sangre es una herramienta de gran ayuda que puede determinar la dieta de un niño y qué enfermedades puede sufrir en un futuro a fin de intervenir y recomendar a los padres un cambio en la alimentación, así como un plan de ejercicio físico.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica American Journal of Clinical Nutrition.

Foto | cengicadnan

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