¿El mejor antídoto para el aburrimiento? ¡Los juegos en familia!

No hay nada que beneficie tanto a un niño como compartir con sus padres y hermanos. Cuando se hace de manera lúdica, el momento resulta divertido, estimulante y enriquecedor. Todos pueden pasarla bien y acá te mostramos cómo

Evita el aburrimiento. Juega con tus hijos

El tiempo que se invierte en jugar con los hijos le da felicidad y diversión. Estos momentos deberían ser parte de la rutina, pero a menudo nos dejamos absorber por el quehacer cotidiano y dejamos de hacerlo. Los juegos en familia son el mejor antídoto para el aburrimiento, pues lo hay de todo tipo y para todos los gustos.

Estadísticas señalan que cada vez jugamos menos con los chicos, a pesar de conocer las ventajas de esta práctica. Generalmente cedemos a regañadientes cuando los pequeños lo solicitan, aunque el interés debería ser mutuo. Los adultos, en un mundo cada vez más estresante, también necesitamos este tipo de esparcimiento, pues nos relaja y nos conecta con el niño interno.

Una de las trabas que aducen los progenitores es que están cansados. Pero no todos los entretenimientos requieren de esfuerzo físico. Actualmente existen innumerables juegos de mesa con los que se puede pasar un rato agradable y entretenido. No importa la estación del año, pues no hay que salir de casa. Y además los hay para todas las edades.

El mejor antídoto para el aburrimiento

Jugar es sano. Y si encontramos la actividad perfecta, diremos adiós al aburrimiento. Los momentos de ocio, especialmente durante la temporada vacacional o cuando el clima no nos permite salir a pasear con los niños, serán bien aprovechados. Solo hay que estar abiertos al juego. Incluso, podremos controlar las horas que dedicamos a ello. Hay partidas cortas que no toman ni 15 minutos. Si nos entusiasmamos podremos controlar cuánto invertir.

Por supuesto hay que olvidarse de los dispositivos móviles y cualquier otra distracción. La idea es promover el compartir y alimentar la integración de la familia. Es una oportunidad para conocernos y darnos cariño. La unión se ve fortalecida. Complicidad, camaradería y aprendizaje son otros factores positivos de disfrutar juntos en un entorno o evento lúdico.

Pero no solo el amor y los lazos de fraternidad se ven fortalecidos. Si a futuro queremos tener adolescentes cariñosos, respetuosos y que nos tengan confianza, debemos considerar jugar más con nuestros infantes. La autoestima de los niños se eleva con estas actividades. Cuando le damos nuestro “valioso tiempo”, ellos lo entienden y se sienten valiosos también.

Igualmente, su rendimiento académico es mejor. Los juegos de mesa son un recurso para aprender, demostrar capacidades y habilidades. La memoria, estrategias y trabajo en equipo son desarrolladas. A los chicos que les cuesta concentrarse en las tareas escolares, con el juego activan esta área. Asimismo, les ayuda a pensar e idear soluciones. Perder o ganar les enseñará manejar eficientemente sus emociones.

Escoger los juegos indicados

Ahora, ¿cuál juego es el adecuado? Lo principal es buscar uno (o varios) que sea atractivo para nuestros pequeños. Debe ajustarse a la edad, pero hay que huir de los meramente educativos, pues la idea es pasar un rato ameno, sin presiones. A partir de los 2 años, la parte visual es importante. Colores vibrantes, animales, frutas, dibujos o fotografías que sean de su interés. También debe ser de fácil comprensión. La intención es que los atrape, que gane su atención.

A medida que los chicos crecen, se irán sustituyendo los juegos según la etapa de desarrollo. Marcas como Haba y Djeco ofrecen una gran gama de opciones para los más pequeños. Fantasma Blitz, Dobble o Unicornio destello son ampliamente recomendados. Poco a poco cambia a uno más complejo, pero divertido. Los que dependen del azar o la memoria, son los preferidos.

Nada de preguntas complejas con las que sientan que están en el cole. Al menos, hasta los 5 años. Cuando ya saben contar hasta 10, el Ludo es genial para ellos. Luego de esa edad si se pueden añadir los que requieren habilidades como saber qué hará el oponente o elaborar una estrategia simple. Los juegos indicados para niños mayores de 8 años serán más difíciles. Los de misterios o retos también les encantan.

No hay que tirar la toalla si no se acierta a la primera con el juego seleccionado. Si el pequeño no lo entiende, se puede guardar y esperar a que crezca un poco para volver a sacarlo e intentarlo de nuevo. Generalmente, los juegos de mesa no son tan costosos, así que no representará un gran gasto volver a la tienda por otro que le guste. Pedir a los niños que les acompañen a la “misión” es acertado.

No dejar de lado el aire libre

Aunque los de mesa son los más fáciles de emprender, nunca estará demás sacudirse la flojera y el cansancio y acompañar a los pequeños al jardín, patio o parque, para jugar al aire libre. Qué tal si les enseñas los juegos que practicabas durante tu infancia. Algunos nunca pasarán de moda, como el escondite, la rayuela, la comba o el Hula Hoop. La experiencia será inigualable y aprovecharás para ejercitarte un poco. Recuerda que sin juegos al aire libre, peligra los adultos del futuro. 

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