El IMC en los primeros años de vida se relaciona con la función pulmonar en la niñez

Una investigación muestra que el IMC (Índice de Masa Corporal) en los primeros años de vida se relaciona con la función pulmonar en la niñez. Un IMC acelerado provoca una alteración en la función pulmonar limitando el flujo del aire y, por tanto, causando problemas respiratorios.

IMC y función pulmonar

Un estudio de ISGlobal (Instituto de Salud Global de Barcelona) concluye que el IMC en los primeros años de vida se relaciona con la función pulmonar en la niñez. Los expertos comentan que tener un aumento del índice de masa corporal acelerado hasta los cuatro años de edad, aumenta la función pulmonar, pero también causa una limitación en el flujo del aire, algo que se asocia a la dificultad para respirar al expulsar el aire de los pulmones.

Esto no ocurre con niños y niñas con un aumento lento y gradual del IMC desde el nacimiento y hasta los cuatro años de edad, aunque la función pulmonar es más baja cuando cumplen siete años, no existen limitaciones en el flujo del aire. Anteriormente se han realizado estudios que asocian el peso en los primeros años de vida con la salud de los pulmones en la infancia y la niñez, demostrando que la primera infancia es clave en el desarrollo de la función pulmonar, sin embargo, se trata de trabajos con ciertas limitaciones, por lo que se decidió llevar a cabo esta investigación para superarlas.

Los expertos de ISGlobal comentan que esos estudios tenían el inconveniente de no definir con precisión el aumento de peso, la mayoría de estos trabajos sólo consideraban la diferencia de peso entre dos edades y sin tener en cuenta toda la trayectoria desde una edad a otra. En esta nueva investigación los expertos analizaron los datos de más de 1.200 niños y niñas que participaron en el Proyecto INMA-Infancia y Medio Ambiente, proyecto cuyo objetivo es estudiar el papel de los contaminantes ambientales más relevantes presentes en el aire, el agua y la dieta durante el embarazo y la primera infancia, y los efectos que tienen en el crecimiento y desarrollo infantil.

Los investigadores comentan que llevaron a cabo una clasificación del desarrollo del IMC en niños y niñas en cinco categorías, desde el nacimiento y hasta que cumplieron cuatro años. Cada categoría estaba marcada por el peso al nacer y la velocidad con la que variaba el IMC. Seguidamente se relacionaron las distintas clasificaciones con la función pulmonar, registrada mediante una espirometría cuando niños y niñas cumplieron siete años. Se tomaron datos de la capacidad vital forzada y el volumen espiratorio forzado en el primer segundo y el cociente VEF1/CVF (relación entre volumen espiratorio forzado en el primer segundo y la capacidad vital forzada).

Los investigadores explican que los resultados tienen implicaciones importantes para la investigación y la salud pública, ya que las trayectorias de IMC en la primera infancia se convierten en una herramienta útil que permite determinar patrones de crecimiento que pueden estar asociados a una mala salud respiratoria. Para mejorar la función pulmonar, tienen importancia las intervenciones que promueven estilos de vida saludables, realizar ejercicio físico de forma regular y seguir una alimentación sana y equilibrada en la primera infancia.

Este tipo de intervenciones pueden contribuir a mejorar la función pulmonar y reducir la morbilidad respiratoria en la edad adulta, claro, que esta es sólo una de las muchas ventajas que ofrece mantener un peso saludable a lo largo de los primeros años de vida y en la infancia en general. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de la página de ISGlobal.

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