El fracaso escolar infantil

En el fracaso escolar infantil no debemos caer en la tentación de culpar al niño por tener problemas a la hora de llevar el ritmo que se le marca. Hay muchos factores que influyen en un fracaso escolar, desde el sistema educativo, educadores, padres, problemas de salud o problemas emocionales, entre otros. El niño necesita apoyo, ayuda y cariño para conseguir superar este problema.

¿Qué es el fracaso escolar? ¿Quién tiene la culpa? ¿Cuáles son las causas y consecuencias? ¿Qué soluciones se pueden aplicar cuando un niño sufre fracaso escolar? Para poder definir el fracaso escolar, primero deberíamos hacer una reflexión sobre quién es el responsable real de un fracaso escolar. ¿Es el sistema educativo el que falla, la sociedad o es el alumno?

Darle mucho cariño y apoyo pueden ser claves para ayudarle a superar el problema.

En el caso que fuera el sistema educativo el responsable del fracaso escolar no podríamos decir que la culpa es del alumno, más bien el alumno sería una víctima de ese sistema. Por otro lado, ¿quién no ha oído decir hoy en día que un alumno es un superdotado porque se aburre en clase y la materia que se está dando en su curso está por debajo de su nivel? ¿Por qué en una misma clase unos alumnos se aburren (superdotados) y otros no llegan (potenciales fracasados)? ¿No será que el nivel se ha tenido que bajar tanto que la balanza educativa está descompensada?

Para poder evaluar el rendimiento de un niño y saber si estamos ante un fracaso escolar, deberíamos tener en cuenta la situación del pequeño. ¿Qué está influyendo negativamente en el niño? ¿La familia, la relación con sus compañeros? ¿Problemas físicos, psíquicos o emocionales? Si además sumamos un sistema educativo deficiente, nos encontraremos ante un fracaso escolar.

Pero, ¿qué podemos hacer cuando sospechamos que nuestro hijo tiene un problema de fracaso escolar? Primero deberíamos averiguar cuál es su problema, es decir, qué está afectando al niño y de qué manera podemos ayudarle. Es muy importante apoyarle, darle muestras de cariño y explicarle que le queremos no por sus méritos si no por él mismo. En estos casos, evita comparaciones e intenta hacerle sentir útil. Evita reñirle, búscale alternativas que le ayuden a superarse, pero sin agobiarlo; es importante que cuando consiga algún éxito, por pequeño que sea, se lo reconozcamos, así le ayudaremos a sentirse más seguro. Fomenta la lectura con cuentos o libros que puedan ser de su interés… Si el problema es el ritmo del colegio piensa en la posibilidad de cambiarlo y buscar uno más acorde a sus necesidades. Si con todo ello no conseguís motivarlo, busca ayuda de un profesional para que os pueda guiar en su educación.

Tenemos que tener en cuenta que el fracaso escolar es un problema de todos: políticos, profesores, padres, sociedad, pero nunca deberemos culpar al niño, porque si un niño tiene dificultades para aprender lo que deberemos hacer es buscarle una solución no pedirle responsabilidades, para eso tenemos  a los profesionales de la educación que deben encontrar  soluciones a este problema cada día más frecuente.

Foto por chefranden en  Flickr

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