El cerebro de los niños autistas

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Una investigación desarrollada por expertos del Instituto Nacional de Salud Mental (National Institute of Mental Health, NIMH) acaba de dar a conocer que el cerebro de los niños autistas presenta ciertas particularidades, como que sus neuronas son más grandes y numerosas, además el cerebro es también más pesado en comparación con el de los niños que no tienen el trastorno de espectro autista. Se trata de un crecimiento atípico excesivo del que los expertos todavía desconocen la causa.

Estudios anteriores determinaron este crecimiento anómalo, pero no existían muchos estudios de carácter neuroanatómico, la razón era la falta de tejido post-morten cerebral para su análisis. En la investigación se pretendía determinar si este crecimiento estaba relacionado con el mayor número de neuronas, para ello analizaron los tejidos cerebrales post-morten pre-frontales de siete niños con autismo y de seis niños con autismo en desarrollo (edades comprendidas entre los 2 y los 16 años). Estudiar la corteza pre-frontal tiene mucho sentido, especialmente si sabemos que este área está involucrada en diferentes funciones como la comunicación y el lenguaje, el estado de ánimo, la atención, etc.

Los especialistas realizaron un recuento de las células cerebrales en regiones específicas de la corteza pre-frontal, para ello utilizaron un sistema informático que analizaba tejidos, sistema desarrollado por varios investigadores de la Universidad del Sur de Florida en colaboración con otras universidades. El resultado del análisis mostró que el cerebro de los niños autistas contenía un 67% más de neuronas en la corteza pre-frontal, el peso del cerebro también era mayor. Según las conclusiones de los investigadores, las neuronas se desarrollan antes del nacimiento del bebé, por lo que se sugiere que el autismo se gesta ya en la fase fetal.

Con respecto al mayor número de neuronas, los expertos indican que posiblemente la apoptosis o muerte celular programada es más reducida que en los niños con cerebros normales, algo que contribuiría al mayor número de neuronas. Poco a poco se encajan todas las piezas del puzzle que forman el autismo, pero queda mucho por investigar para lograr un camino que permita la prevención, la recuperación y la curación de quienes padecen esta enfermedad.

El estudio ha sido publicado en la revista científica médica Journal of the American Medical Association (JAMA), también puedes conocer más detalles a través de este artículo publicado en la página del Instituto Nacional de Salud Mental.

Foto | Fatman73

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