El cambio al horario de invierno afecta al reloj biológico de los niños

De nuevo afrontamos un cambio al horario de invierno, cambio que afecta al reloj biológico de los niños alterando sus rutinas y patrones de descanso. Por fortuna, queda poco para que se adopte un horario definitivo se acabe este cambio de hora que trae más perjuicios que beneficios.

Cambio de hora otoño 2019

En la madrugada del próximo domingo deberemos atrasar los relojes una hora, a las 03:00 de la mañana volverán a ser las 02:00. Se trata de un cambio que es mejor recibido que el que se realiza en verano, cuando se adelanta el reloj una hora para, supuestamente, aprovechar la luz solar. En varias ocasiones hemos hablado de cómo afecta el cambio de hora de verano a los niños, y no parece que se le dé tanta importancia cuando se atrasa la hora, pero prácticamente pasa lo mismo y el cambio al horario de invierno afecta al reloj biológico de los niños de forma negativa.

Inicialmente se agradece contar con una hora más de sueño, pero como en el cambio de verano, se alteran todas las rutinas y patrones de descanso, la hora de acostarse y levantarse, la hora de comer, de ir a la escuela, etc. Las rutinas establecidas son beneficiosas y fundamentales para el desarrollo de los niños, pero el cambio horario altera estas rutinas, dando lugar a un descontrol y derivando en problemas parecidos a los que se viven en la temporada veraniega, aunque es cierto que los niños se aclimatan antes y mejor al cambio de horario de invierno que al de verano.

En este nuevo cambio de hora, los niños se adaptan en un plazo máximo de una semana, dependiendo del niño o la niña, bastan un par o tres de días para actualizar el reloj biológico sincronizándolo a la nueva situación horaria. Por fortuna, es probable que pronto se acabe con esta situación, recordemos que ya hace tiempo que la UE se propuso acabar con los cambios de hora, ya que se ha demostrado que los supuestos beneficios que se asociaban a ello, apenas son apreciables.

A partir del año 2021 desaparecerán estos cambios de horario, los países comunitarios deberán elegir ese año con qué horario se quedan, con el de verano o el de invierno, por lo que algunos acometerán su último cambio en la primavera de 2021 y otros en otoño de 2021, ya que cada país puede decidir con que horario se queda. Hay que recordar que inicialmente, esta medida debía hacerse efectiva este año, pero la Comisión Europea decidido prorrogarla un par de años.

Ya veremos si la UE decide volver a ampliar la prórroga, parece que algunos países se resisten a adoptar un horario fijo, a pesar de que se ha demostrado que pesan más los inconvenientes que las ventajas que se obtienen con esta práctica. Pero una cosa es cierta, cuando se adopte un horario fijo y definitivo, se acabará con esta alteración de las rutinas y biorritmos que afectan a toda la población y en especial a los niños, provocando que durante unos días estén irritables, malhumorados, cansados, que sufran cierta ansiedad, etc.

Estos problemas son descritos por los expertos de la AEP (Asociación Española de Pediatría) desde hace bastante tiempo, por ello proporcionaban algunos consejos para facilitar la transición, especialmente en el horario de verano, con el horario de invierno no quedaba otro remedio que afrontarlo y esperar a habituarse. En fin, esperemos que no se produzcan más prorrogas y se aplique en 2021 el horario definitivo, permitiendo que España utilice el horario que le corresponde y no el que se instauró durante la Segunda Guerra Mundial para coordinarse mejor con la Alemania.

Foto 1 | Miika Silfverberg

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