El calcio

Importancia del calcio

El calcio es el mineral más abundante de nuestro cuerpo, comprendiendo el 40% del total de los minerales. Se encuentra en la sangre, en los tejidos extra/intracelulares, en los huesos y dientes.

El calcio lo podemos dividir en dos formas, uno es el calcio intercambiable, que constituye el 1% total del calcio y es el que se encuentra en los extremos de los huesos, y la otra forma es el calcio no intercambiable, que forma los tejidos óseos y los dientes, de ahí que la ingesta de calcio sea fundamental en el periodo de crecimiento de los niños.

El calcio lo encontramos en alimentos como los lácteos, en pescados y en algunas frutas. Este mineral con el fósforo forma los cristales de hidroxiapatita, que se encuentran en los huesos y en el esmalte dentario. El calcio intercambiable participa en numerosas reacciones metabólicas, y su reserva puede aumentar con una ingesta adecuada, aunque cuando se agota, el organismo obtiene calcio a través de la forma de calcio no intercambiable, mediante un proceso de desmineralización ósea.

Una deficiencia en calcio puede producir numerosas complicaciones, como la osteoporosis (donde hay una disminución de la masa ósea, y por lo tanto hay una mayor debilidad, lo que conlleva a un mayor riesgo de sufrir una fractura), la osteomalacia (disminución de la mineralización ósea en los adultos, cuando se produce en los niños se denomina raquitismo, por lo que la vitamina D para los niños es fundamental), y la tetania (son una especie de espasmos musculares).

Cuando se necesita calcio se obtiene gracias a la participación de los osteoblastos, unas moléculas que degradan el hueso provocando que aumenten los niveles de calcio en la sangre. En la reabsorción participan los osteoclastos, estos funcionan opuestamente a los osteoblastos, por lo tanto intervienen en la síntesis de los huesos, disminuyendo el calcio de la sangre. Esta regulación del calcio se ve afectada por factores como hormonas, el metabolismo de la vitamina D, factores del crecimiento, la nutrición, el tabaco y el ejercicio.

El calcio tiene numerosas funciones, como la formación y mantenimiento de los huesos, interviene en el mantenimiento del tono muscular y en la coagulación sanguínea, regula la frecuencia cardíaca y además participa en el transporte de iones. Se absorbe en el intestino delgado, concretamente en la parte del duodeno proximal, y hay factores, como son la vitamina D, una dieta deficitaria y un requerimiento mayor de las necesidades, que aumentan su absorción.

Igual que hay factores que la aumentan, también hay otros que la disminuyen, es el caso de la hipovitaminosis D, el ácido fítico (que se encuentra en la cubierta de los granos de cereales) o la fibra dietética.

La ingesta de calcio recomendada es de entre 210 y 270 mg al día en los bebés de hasta un año, de 500 a 800 mg hasta los 8 años, y alrededor de 1.000-1.300 mg en los adultos, igual que en el período de gestación y lactancia.

Se puede producir una toxicidad por calcio debido a una ingesta de suplementos de este mineral o por una hipervitaminosis D. La toxicidad produce síntomas como una hipercalcificación de los huesos y de algunos tejidos blandos, una interferencia en la absorción del hierro y del zinc, además de estreñimiento.

Foto | // Amy //

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