El 75% de los niños que usan gafas no hacen deportes

Los problemas en la vista durante la infancia son sumamente frecuentes y en la mayoría de los casos requieren gafas correctivas, con el aumento necesario para que puedan ver mejor. Lo cierto es que el uso de gafas muchas veces puede cambiar el estilo de vida de los pequeños, sin ir más lejos un nuevo estudio que el 75% de los niños que las usan no realizan deportes en su vida cotidiana, simplemente por el temor a romperlas.

La información ha sido brindada por la Universidad Europea de Madrid, aportando datos importantes sobre las actividades de los niños con gafas, señalando además que de los que si practican deportes, el 86% opta por quitarselas para jugar, por lo tanto realizan sus deportes con una visión significativamente reducida. Todos sabemos de la importancia del deporte y de la actividad física en los niños, ya que los mantiene sanos, sociables y lejos de problemas tales como el sobrepeso y la obesidad que provoca el sedentarimos, pero parece haber serios problemas de compatibilidad entre el ejercicio y las gafas o las lentillas de contacto.

Los niños que usan gafas de aumento evitan realizar ante todo deportes de invierno o de montaña, los que son acuáticos o aquellos que involucran pelotas o movimientos constantes, por los que quedan con pocas opciones realmente para poner sus cuerpos en movimientos. Otro de los problemas con los que se enfrentan los niños que utilizan lentes es que en actividades a la luz del día encuentran problemas a la hora de cuidar sus ojos del sol, ya que no pueden colocarse gafas protectoras por usar los armazones correctivos.

Los deportes que son de invierno o de montaña son un problema para aquellos niños con problemas visuales que utilizan lentes de contacto, ya que se trata de entornos de gran sequedad ambiental, y es preciso tener en cuenta que la humectación ocular es necesaria cuando se utilizan lentillas de contacto, según indica la directora de la Clínica Coro, Milagros Ramos:

“La lente no está humedecida, tenemos molestias y al final corremos el riesgo de perderla. Esto nos impide disfrutar una práctica divertida y saludable”.

Si en estos casos el niño opta por quitárselas y usar sus gafas, también se encuentra con el inconveniente de no poder proteger su vista con gafas contra los rayos ultravioletas, corriendo entonces el riesgo de lesionar su córnea o su retina. En casos de deportes acuáticos, los niños o bien tienen que hacerlos con su visión reducida, o con el riesgo de perder sus lentes de contacto en la piscina o el mar, algo sumamente frecuente, la doctora agrega:

“Además, muchos no saben que cuando una persona se baña con ellas, éstas actúan como esponjas absorbiendo el cloro, los antialgas y los microbios del agua pudiendo generar infecciones oculares dolorosas y molestas”.

Vía | La Información
Foto |  crimfants de Flickr

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