Efectos de la institucionalización precoz y el acogimiento familiar en el cerebro de los niños

Una investigación pone aún más en valor la importancia de las familias de acogida, los niños que viven en un ambiente familiar tienen muchos menos problemas que los que se crian en instituciones gubernamentales.

Familias de acogida

Una investigación realizada en el marco del Proyecto de Intervención Temprana de Bucarest, tenía como objetivo averiguar los mecanismos cerebrales que provocan problemas en la evolución de los niños que han sido acogidos o criados en instituciones gubernamentales. La investigación tenía como base estudios anteriores cuyas conclusiones mostraban que los niños tenían problemas de conducta y problemas en el desarrollo cerebral cuando estaban siendo criados en las instituciones.

El estudio titulado ‘Efectos de la institucionalización precoz y el acogimiento familiar en el cerebro de los niños’, es un ensayo clínico aleatorizado sobre el cuidado y la crianza de calidad, como método a seguir en aquellos niños institucionalmente criados en Bucarest y Rumania, desde el año 2000 y hasta la actualidad. Se realizó una selección de 139 niños al azar que disfrutaron de un régimen de acogida y otros que se quedaron en las instituciones gubernamentales. Según los resultados, los pequeños que no fueron acogidos por una familia, sufrieron problemas sociales, emocionales, empobrecimiento del comportamiento cognitivo, menor fluidez lingüística, etc.

Los expertos explican que el desarrollo cerebral de los niños está relacionado con la experiencia, si los pequeños experimentan abandono, esto parece provocar alteraciones en la sustancia blanca del cerebro, un tipo de materia que afecta de forma activa el modo en el que aprende y funciona el cerebro.

Los expertos realizaron comparativas entre el desarrollo de los niños que fueron acogidos por familias y los que permanecieron en las instituciones en diferentes momentos de su vida, a los 30, 42 y 54 meses de edad, posteriormente se realizaron nuevas evaluaciones a los 8 y 12 años de edad. Para ello utilizaron imágenes de resonancia magnética que sirvieron para realizar las comparativas entre cerebros de ambos grupos.

Se seleccionó un grupo de 69 niños con edades comprendidas entre los 8 y 11 años para realizar un análisis estadístico sobre las anomalías en la materia blanca. El grupo estaba formado por 23 niños que fueron acogidos, 26 que fueron internados en una institución gubernamental y 20 niños que no pertenecían a ninguno de los dos grupos. Parece que los resultados no dejan lugar a dudas, eliminar las condiciones de abandono en la primera infancia e introducir a los niños en un ambiente familiar de calidad es muy importante, ya que con ello los problemas detectados en el desarrollo de la materia blanca se reducen considerablemente.

El abandono en la vida temprana está relacionado con el desarrollo cerebral, afectando al procesamiento sensorial, al sistema límbico y a otras áreas cerebrales, el resultado son los problemas antes descritos. Por el contrario, los niños que fueron acogidos por familias experimentaron un mayor desarrollo de materia blanca, por tanto tuvieron menos problemas conductuales, de léxico, mejor comportamiento cognitivo, etc.

Es lógico que con estos resultados se promueva el acogimiento familiar intentando evitar que los niños tengan que ser criados en instituciones. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica JAMA Pediatrics.

Foto | Dani_vr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...