Dulces de Navidad

Repostería de Navidad

Hace semanas que los supermercados están seduciendo a los más golosos con los expositores llenos de turrones, polvorones, mazapanes y demás dulces de Navidad, posiblemente hayas caído en la tentación de haber comprado algunas tabletas para dar el capricho en casa o sólo para adelantarte a las compras navideñas, que es una sensata idea.

Pero si los pequeños de la casa han descubierto que en la despensa ya se encuentran los dulces de Navidad, estarán deseando empezar a abrir paquetes y disfrutar de tan golosas tentaciones. No estará de más que tomen alguna porción para que no lleguen al primer día festivo con el ansia de comer estos dulces, pero tampoco sucede nada si se les explica que los turrones y demás dulces navideños se tienen que comer los días señalados, esto es una elección de los padres.

Será ya, metidos en fiestas, cuando no deberemos perderles de vista para que no abusen del consumo de estos dulces. Ya sabemos que son muchos días de copiosas comidas y cada día en casas diferentes, todos nos quieren (y queremos) agasajar a los invitados pero a los niños hay que controlarlos, pues ellos no siempre son capaces de decir basta.

El mercado turronero también se las ha ingeniado muy bien para seducir a los niños con turrones de muchos sabores, con dibujos de sus personajes favoritos, con mazapanes de colores o con formas llamativas… y lo consiguen, en la sobremesa, cuando los niños se reúnen para jugar o hacer de las suyas y los mayores nos relajamos un poco charlando, es el mejor momento para los pequeños, pueden arrasar con las ‘golosinas’.

Luego vienen los problemas de una mala alimentación infantil (aunque sea temporal), como el empacho o la indigestión, y cuantos más días se alarguen estos abusos en la ingesta de dulces, más problemas puede acarrear. Es de gran importancia saber que los niños no deben consumir más del 10% de calorías en azúcares, aunque estos días es inevitable que haya más excesos que el resto del año, por lo que será conveniente que el resto de comidas del día se basen sobre todo en frutas frescas y verduras que favorezcan la digestión y les proporcionen vitaminas.

Además de los dulces de Navidad hay otro premio de consumo en estos días, los refrescos con gas y azucarados. Este tipo de bebidas multiplican aún más la ingesta de azúcares diaria, y si se toman habitualmente aumentan el riesgo de que los niños sufran sobrepeso u obesidad. Además les llenan el estómago y pierden el apetito en el momento de comer lo que realmente les va a alimentar, otro grave problema.

Es obvio que aunque sean días de fiesta es necesario tener un control sobre los dulces que toman nuestros hijos, sin olvidar que deberemos poner mayor interés en la higiene bucal. No se trata de amargarles las fiestas a los pequeños con prohibiciones, sino de aprovechar el momento para ampliar su educación nutricional explicándoles los pros y los contras de una dieta equilibrada o desordenada, y que algo que está tremendamente rico hay que disfrutarlo pero no comer hasta la saciedad.

Foto | foto-fine-art

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