Diarreas infantiles de verano

Enfermedades infantiles de verano

Las diarreas infantiles de verano, como sabemos, aumentan con el buen tiempo y el calor, caldo de cultivo ideal para los microorganismos patógenos que atacan especialmente a quienes poseen un sistema inmunológico más débil. Los niños son los más aquejados por las diarreas veraniegas y la razón principal para ello es la falta de higiene, tanto a nivel personal como a nivel de manipulación alimentaria, especialmente con las verduras.

Prevenir las diarreas infantiles de verano pasa por ofrecer alimentos a los niños que hayan sido escrupulosamente higienizados, procurando que no hayan estado mucho tiempo a temperatura ambiente y que no hayan estado sometidos a interrupciones en la cadena de frío. Otro factor importante es la higiene, lavarse bien las manos antes de desayunar, comer, merendar, siempre antes de realizar cualquier ingesta de comida.

Evidentemente, no es lo mismo la diarrea en bebés que la diarrea en niños, las causas son distintas pero las consecuencias son muy parecidas. En este caso, el principal peligro de las diarreas infantiles de verano es la deshidratación, se produce una evacuación de heces líquidas asociada a una excesiva pérdida de líquido en el organismo, en consecuencia se reducen también los niveles de potasio y sodio, es por ello que es necesario que los niños se hidraten adecuadamente para evitar la perdida de estos valores.

El potasio es uno de los iones más importantes de líquido intracelular del organismo, está vinculado con el mantenimiento del equilibrio normal del agua, el equilibrio osmótico entre las células, el fluido intersticial, participa en la regulación de la actividad neuromuscular al ser parte implicada en el sistema nervioso, y un largo etcétera que muestra su gran importancia. Por otro lado, el sodio tiene un papel muy importante en el metabolismo celular, es decir, en las distintas reacciones químicas del organismo, contribuye en la transmisión de los impulsos nerviosos, mantiene el volumen y la osmolaridad (nivel y presión osmótica ) de las células, contribuye en las contracciones musculares, en la absorción de nutrientes, etc.

Por estas razones la diarrea debe ser tratada, ya que puede derivar en problemas graves. Las diarreas infantiles de verano suelen ser de carácter infeccioso y su origen es de tipo parasitario, vírico o bacteriano. Uno de los lugares donde resulta más fácil que se pueda dar un caso de diarrea es en los campamentos infantiles de verano, ya que según la causa que la haya provocado, pueden contagiarse entre los propios niños.

Tratar a tiempo la diarrea es fundamental, no hay que dejar pasar los días creyendo que desaparecerá por sí sola, si los síntomas persisten podrían derivar en otro tipo de problemas como los vómitos, la fiebre, etc. Acudir al médico será fundamental para poder recibir el tratamiento adecuado y seguir disfrutando de unas agradables vacaciones de verano. De todos modos hay mucho más que hablar y profundizar sobre el tema de las diarreas infantiles de verano, de ello hablaremos en sucesivos post.

Foto | Utsuro Bune

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