Día del Padre, celebración consumista impulsada por los centros comerciales

El Día del Padre se ha convertido en una celebración puramente consumista, alejada de su verdadero origen y cometido. Las empresas del sector consumo se han hecho dueñas de esta celebración y han conseguido introducir la idea de que los productos que comercializan (cualquiera), son ideales para transmitir el cariño y amor hacia los padres, algo que se aleja de la realidad.

Día del Padre

Hoy se celebra el Día del Padre 2018, día en el que los regalos que ofrecen grandes comercios han adquirido especial protagonismo y donde cualquier artículo se promociona bajo el paraguas de esta celebración. La historia muestra que nada tiene que ver la concepción de la idea original para el Día del Padre con su actual papel, en muchos casos ya no se realizan regalos significativos y emotivos, como una manualidad, una poesía o un dibujo, encontramos todo tipo de regalos que se alejan del verdadero sentido de la celebración.

El Día del Padre es una celebración consumista impulsada por los centros comerciales, pero su origen nada tiene que ver con este sector. La idea de la celebración fue concebida en 1948 por la maestra española Manuela Vicente Ferrero, que quiso celebrar un día festivo en la escuela con el que sus alumnas debían agasajar a sus padres, ya que habían pedido a la maestra poder contar con un día dedicado a ellos, del mismo modo que se celebraba el Día de la Madre.

Los padres de entonces quisieron tener un protagonismo similar al de las madres y esa primera celebración se caracterizó por la entrega de regalos que habían hecho las alumnas durante los talleres de manualidades. Paralelamente se realizó un festival en el que se hicieron funciones teatrales, lectura de poesías, bailes, etc., en honor a los padres. En aquella época la religión católica tenía gran peso en el país y por ello se decidió que la mejor fecha para celebrar este día era en la onomástica de San José, ya que era la mejor representación de un padre cristiano, trabajador y humilde.

La idea de la celebración se popularizó rápidamente, idea en la que empresas de entonces, como Galerías Preciados, la impulsaron llevándola a su terreno, considerando que podría ayudar a impulsar las ventas, es decir, la celebración se colocó en un marco consumista que, por supuesto, a ella se sumaron otras grandes empresas. Lo cierto es que esto ha ocurrido con otras muchas celebraciones, que se han convertido en perfectas excusas para comprar y regalar bienes de consumo.

Cierto es que algunas personas creen que se debería volver a la idea original y evitar que la celebración esté enmarcada en el consumismo, ya que tiene un mayor valor el regalo que un niño hace especialmente para su padre que cualquier artículo que se puede adquirir en un comercio y que se puede regalar cualquier otro día del año. Es una pena que cada vez la sociedad sea más consumista, cualquier celebración se acompaña de regalos materiales, como si éstos fueran la verdadera representación de los sentimientos, el agradecimiento, etc.

A esto hay que sumar que los tiempos cambian, igual que los modelos de familia, ya hace algunos años que en algunos países como Canadá, decidieron sustituir las celebraciones del Día de la Madre y del Padre por el Día de la Familia, algo lógico teniendo en cuenta el gran número de familias monoparentales o las formadas por parejas del mismo sexo. Pero incluso con estos cambios, el sector del comercio ya empezó con una línea de trabajo para promocionar el Día de la Familia intentando mantener el contexto consumista.

La celebración se mantiene en el ámbito del consumo, pero, por fortuna, cada vez más padres valoran el esfuerzo de sus hijos por hacerles un regalo original fruto de su esfuerzo. Lo importante no es el regalo, sino lo que con él se transmite, sentimientos plasmados en algo creado en honor a los padres. Lamentablemente muchos blogs y otros medios de comunicación se hacen eco de todo tipo de productos del gran consumo como ideales para regalar el Día del Padre, y aunque han hablado del tema que ahora tratamos, no predican con el ejemplo.

La industria del consumismo orquestó en su momento una estrategia de marketing que ha tenido un gran éxito y cada año busca reinventar la celebración, transformando todo tipo de artículos en ideales para regalar en el Día del Padre. Es necesario retomar, en cierto modo, los orígenes de la celebración y olvidarse del consumismo, y lo mismo se debería hacer con otro tipo de celebraciones, los sentimientos no se demuestran con la compra de regalos.

Foto | Susana Fernandez

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