De la guardería al colegio, consejos para superar esta etapa

Cambiar de la guardería al colegio es un paso muy importante en la vida de un niño. Aprender nuevas tareas, conocer nuevos amiguitos, cambiar de maestra, separarse de papá y mamá son en general, algunos de los pasos a los que se tendrá que acostumbrar nuestro pequeño.

Para los niños cualquier cambio en su rutina es un paso difícil al cual no tienen más remedio que habituarse.  Es difícil generalizar sobre este tema, ya que hay niños que van a la guardería desde los 4 meses mientras que hay otros que empiezan más tarde, con lo cual medir hasta qué punto el niño se ha encariñado de sus cuidadoras, de sus aulas, de sus amigos de guardería y del horario es muy difícil. Además no todos los niños sienten ni se comportan igual, por lo que el cambio de la guardería a la escuela siempre será vivido de manera diferente.

Prolongar el momento de la despedida no es conveniente.

Dependerá de varios factores que el niño acepte el cambio de una manera u otra: no es lo mismo un colegio situado en el mismo centro que la guardería que un colegio totalmente nuevo. También es importante el cambio de amiguitos, además de que en su clase habrá muchos más niños de los que está acostumbrado; llevar uniforme o no; el cambio de maestra; las nuevas rutinas que va a tener que aprender; etc.

Para nuestros hijos no es nada fácil este cambio. Para conseguir que se acostumbren a él, debemos explicarle con días de antelación la nueva situación. Hablar con él le ayudará a entender el cambio. También le ayudará presentarle a la maestra (es importante que nuestro hijo vea que hablamos y confiamos en ella), ver el colegio con él y acompañarle a su nueva aula, explicarle que va a conocer nuevos amiguitos, las cosas que van a hacer, repasar el material que va a llevar al colegio, preparar con él su mochila, etc. En general se trata de decirle a nuestro hijo todo lo positivo del colegio.

Aún así, la angustia de la separación, sobre todo en los primeros días, será difícil evitarla. Llorará y nosotros nos sentiremos tan angustiados como ellos. No debemos demostrarles nunca nuestra tristeza ya que ellos también la sienten. Aunque sea muy difícil, debemos hacerles entender que el colegio es bueno, que se lo pasarán muy bien y que no tienen nada que temer. Prolongar el momento de la despedida tampoco es conveniente, pero tampoco debemos irnos sin despedirnos, hay que encontrar un equilibrio hasta que nuestro pequeño se haya adaptado. Nuestras palabras son más importantes para ellos de lo que imaginamos. Nuestra comprensión y cariño les  va a ayudar mucho.

Foto por guruscotty en  Flickr

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