Cuidado con los juguetes infantiles de baño

Según los resultados de una investigación, es necesario tener cuidado con los juguetes infantiles de baño, especialmente los que son flexibles y tienen agujeros por los que entra el agua y se aloja en ellos. Se ha constatado la presencia de entre 5 y 75 millones de microorganismos por centímetro cuadrado en las partes internas, con especies peligrosas como la Legionella o patógenos oportunistas como las Pseudomonas aeruginosa.

Patitos de goma

Durante mucho tiempo, uno de los juguetes de baño por excelencia ha sido el patito de goma, todavía se comercializan pero no tienen la demanda de antaño, ahora encontramos otros juguetes más innovadores que llaman la atención de los niños, pero en muchos casos se fabrican con materiales similares y otro detalle en común es que están en contacto con el agua y se suelen dejar en un lugar de la bañera (una red porta juguetes, por ejemplo).

Pues bien, según los resultados de un estudio reciente desarrollado por expertos de la Universidad de Illinois y el Instituto Federal Suizo de Ciencia y Tecnología Acuáticas, hay que tener cuidado con los juguetes infantiles de baño, ya que albergan comunidades de hongos y bacterias patógenas, siendo la parte más oscura y peligrosa de estos juguetes.

Los expertos analizaron las poblaciones de estos microorganismos mediante una tecnología de secuenciación de nueva generación, descubriendo que la mayoría de estos juguetes que suelen ser flexibles contienen un crecimiento microbiano promovido tanto por los materiales de los juguetes, como por los niños y personas que los manipulan.

Los expertos comentan que los baños calientes y húmedos proporcionan las condiciones ideales para la formación de biopelículas bacterianas y fúngicas, algo que también ocurre, por ejemplo, en las cortinas de ducha. Este crecimiento de microorganismos patógenos se da, sobre todo, en la superficie interna de los juguetes flexibles, en el caso de un pato de goma, en su interior se crea un caldo de cultivo con el agua que se almacena y que suele ser liberado cuando el niño aprieta el patito.

Los expertos decidieron estudiar los factores que favorecen el crecimiento microbiano, así como los diferentes tipos de microorganismos que se pueden encontrar en los juguetes de baño, para ello, usaron juguetes nuevos simulando las condiciones del uso doméstico durante un periodo de 11 semanas. Los juguetes fueron expuestos a agua limpia y sucia, al jabón, a fluidos corporales humanos y a bacterias que se pueden encontrar en los baños. Posteriormente, estos juguetes se abrieron para analizarlos a fondo, los resultados son significativos y los expertos creen que servirán para que los padres consideren el enfoque sobre la diversión del baño infantil.

Los resultados mostraron la presencia de entre 5 y 75 millones de microorganismos por centímetro cuadrado en las partes internas. La composición de las comunidades variaba ampliamente según el tipo de juguete, se detectaron especies fúngicas en casi el 60% de los juguetes de baño, en un 80% de los juguetes se encontraron bacterias potencialmente patógenas, incluidas especies como la Legionella o patógenos oportunistas como las Pseudomonas aeruginosa, bacterias que suelen están implicadas en las infecciones hospitalarias.

Los expertos comentan que el agua del grifo no suele promover el crecimiento microbiano por su falta de nutrientes, sin embargo, los materiales con los que están hechos los juguetes sí. Explican que muchos de estos juguetes están fabricados con materiales plásticos o polímeros de baja calidad, que liberan cantidades sustanciales de compuestos de carbono orgánico. Durante el baño, el cuerpo humano contribuye con otros nutrientes clave, como el nitrógeno y el fósforo, además de aportar bacterias adicionales a partir de los fluidos corporales como el sudor o la orina, hay que considerar también otros contaminantes externos, por ejemplo, los productos de cuidado personal.

Los niños juegan con estos juguetes que, o bien pueden contribuir a fortalecer el sistema inmunológico (algo que sería positivo), o provocar infecciones sobre todo en ojos, oídos y aparato digestivo. Por ello, quizá es importante asegurarse de que los juguetes no tengan orificios por los que el agua acceda (como es el caso de los patitos de goma o similares) creando un caldo de cultivo de microorganismos patógenos, también hay que evitar juguetes de mala calidad fabricados con polímeros baratos por las razones antes comentadas.

De este modo se reducirá el volumen de microorganismos patógenos, pero no se eliminará, lo cierto es que estos hongos y bacterias los encontramos en todas partes, el peligro radica en su concentración. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en Nature.

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