¿Cuánto se le debe comprar a un niño? El equilibrio justo

Comprar Juguetes

Encontrar el equilibrio justo en el tema de cuánto se le debe comprar a un niño es muy delicado. Son muchos los padres que consideran que, debido principalmente a haber crecido en un ambiente de restricción económica, cuanto más puedan comprar a sus hijos mejor se sentirán… ellos, claro.

Otros, por el contrario, son más estrictos al establecer que las compras únicamente deben hacerse en las fechas señaladas, como ocurre con los regalos de Navidad, o en eventos especiales, como recompensa por una buena acción o como premio por el cumplimiento de las actividades escolares.

Sin embargo, alcanzar el equilibrio justo en relación a cuánto se le debe comprar a un niño es a donde debemos intentar llegar siempre en nuestra tarea como padres.

Las claves del equilibrio no son fáciles, los niños por naturaleza tienen el “quiero” y el “cómprame” siempre en la boca. Son el público objetivo no sólo de los fabricantes de juguetes, sino de muchas firmas de productos de limpieza, alimentación, etc. que a través de la publicidad despiertan el deseo de los niños a tener y poseer.

Es por este motivo que es importante llegar al equilibrio justo en cuánto se le debe comprar a un niño, ya que, si se conceden todos los deseos que tiene, los objetos terminarán por no tener valor alguno, la apatía se apoderará de él y la lección que se le está transmitiendo es errónea si lo comparamos con los preceptos sobre los que se guía la existencia.

Si, por el contrario, optamos por no conceder nunca un capricho o ser sumamente estrictos, los niños desarrollarán un complejo de inferioridad principalmente con sus pares y esta situación podría, en casos muy extremos, dañar su autoestima.

En el tema del equilibrio de cuánto se le debe comprar a un niño juega un papel muy importante la educación financiera. Enseñar a los hijos el valor de conceptos como ahorro, trueque y reciclaje es fundamental para su desarrollo y para su subsistencia. Adicionalmente, es muy importante que el niño, de forma progresiva, vaya adquiriendo nociones del valor del dinero y la dificultad para lograrlo.

Pero también es fundamental que sean niños. Es una buena práctica sin duda que ellos establezcan una correcta relación entre acción y consecuencia, por lo que los premios ante los actos responsables son muy recomendables.

Y sí… es cierto que a nadie le amarga un dulce, al igual que los adultos, aquello que nos hace más ilusión son los obsequios o detalles que llegan de las personas que nos aman, sin que exista ninguna razón más allá del amor y el deseo de la otra persona por darnos una sorpresa. Aunque sea esporádicamente, a los niños les hace la misma ilusión recibir un regalo o sorpresa porque sí, parafraseando a la publicidad a la que antes hacíamos mención; “porque hoy es hoy”.

Foto | Deramaenrama

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