Consejos para poner gotas en los ojos a los niños

La oftalmóloga pediátrica Idoia Rodríguez Maiztegui nos proporciona una serie de consejos para poner gotas en los ojos a los niños, consejos que facilitarán la aplicación del colirio correctamente y de una forma más sencilla.

Colirios infantiles

Posiblemente más de un padre ha tenido que esforzarse al máximo para conseguir poner gotas en los ojos a sus hijos, se niegan a abrir los ojos y se los tapan con las manos, intentamos abrírselos y nos cuesta una barbaridad, mueven la cabeza y las gotas no caen dentro de los ojos… Para los adultos no resulta nada complicado ponerse unas gotas, sin embargo, en los niños es todo un reto, es sorprendente la resistencia que pueden llegar a ejercer los niños, así lo explica la oftalmóloga pediátrica Idoia Rodríguez Maiztegui.

Algunos niños lloran y lo pasan mal, es como si se enfrentarán a un grave peligro, en definitiva, para poder poner un par de gotas en cada ojo, podemos llegar a desperdiciar medio bote de colirio. Por ello, la especialista nos proporciona diversos consejos para poner gotas en los ojos a los niños, consejos que ayudarán a los mayores en esta “complicada tarea”.

La especialista explica que se puede diferenciar entre dos tipos de gotas, las de tipo farmacológico, como los colirios, y las que no son medicamentos, como por ejemplo las lágrimas artificiales, la forma en la que se administren influirá en el efecto de los mismos. Debemos tener limpias las manos antes de proceder a poner las gotas, ya que podríamos transmitir bacterias que podrían provocar una infección ocular. Utilizar una voz tranquila y pausada es importante hay que transmitir confianza y no reaccionar bruscamente ante las negativas. Cuando tenemos abierto el bote del colirio, debemos asegurarnos de que la arandela del precinto se haya retirado, ya que podría caer en el ojo y lastimarlo, parece algo absurdo pero en alguna ocasión ha pasado.

A la hora de poner las gotas la precisión es muy importante, es preferible que el niño esté sentado o tumbado y procurar orientar ligeramente su cabeza hacia atrás, con el dedo índice y sujetando a la vez la cabeza, hay que coger suavemente el párpado inferior dejando caer la primera gota y procurando que el dosificador no toque el párpado o las pestañas, ya que también se podría producir una infección. En el caso de que el niño no quiera abrir los ojos, hay que mantener abierto el parpado superior con el pulgar de la mano que sujeta la cabeza, con la otra mano administraremos las gotas.

Con la mano en la frente del niño se deberá aplicar con el dedo meñique una ligera presión en la esquina interior del ojo durante unos segundos, esto evitará que la gota se introduzca por el conducto lagrimal, facilitando que el ojo absorba la gota suministrada. Con un pañuelo limpio o una gasa estéril procederemos a retirar el sobrante de líquido. Estos son algunos consejos para los casos fáciles, en los casos difíciles en los que es realmente complicado administrar las gotas, se deberán adoptar otro tipo de medidas.

Actuar con calma pero con rapidez y decisión, también habrá que añadir dosis de precisión, hay que aplicar la gota en el lagrimal aunque el ojo esté cerrado y sujetar la cabeza del niño suavemente, cuando abra el ojo el colirio accederá al interior. Cuando la gota haya entrado hay que pedirle al pequeño que parpadee varias veces, explicándole que si la molestia cesará. La realidad es que el parpadeo facilitará la absorción de las gotas restableciéndose la visión normal. Si aún así es imposible administrar el colirio, habrá que buscar alternativas, como por ejemplo las pomadas y administrarlas cuando el niño esté durmiendo, en este caso será recomendable consultarlo al especialista médico.

Finalmente, aquí la experta nos ofrece otros consejos que merece la pena tener en cuenta, los colirios son de uso individual y no pueden ser utilizados por más miembros de la familia. Hay que evitar administrarlos si han caducado, siempre se deben conservar en un lugar fresco y seco y por supuesto, lejos del alcance de los más pequeños. No ejercer de médicos y respetar siempre el tratamiento prescrito. Seguramente esta información será de gran ayuda y quizá ya no nos costará tanto poner el colirio a los niños.

Foto | Adam Przezak

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