Cómo reaccionar ante las malas notas

Los expertos recomiendan una buena comunicación si llegan malas notas a casa. Estimular, hablar y motivar podrían ser buenas herramientas para solucionar este problema.

Los niños a estas alturas ya están cansados y con ganas de que lleguen las vacaciones navideñas. Pero no todos los niños llegarán a las fiestas con el nivel de aprendizaje adecuado, ya que muchos de ellos suspenderán alguna asignatura. Como madre, me pregunto cómo debería actuar si eso le llegara a pasar a mi hija. Por el momento, no es el caso, ya que cursa todavía un nivel en el que no debe enfrentarse aún a exámenes demasiado difíciles. Pero en algún momento llegará y las malas notas no se sabe bien cuando pueden llegar a casa.

Por este motivo, he querido buscar un poco de información sobre qué dicen los expertos en cuanto a la reacción de los padres cuando llega algún suspenso a casa. Y es que parece ser que humillar al hijo, gritarle, castigarle o enfadarse mucho, no sirve demasiado para solucionar el problema. Es más, cuando un niño llega con malas notas a casa hay que sentarse y estudiar con detalle qué ha podido pasar. Además, no es lo mismo un suspenso que tres o cuatro, ni tampoco es lo mismo suspender asignaturas con importancia curricular, que otras menos importantes, como plástica o educación física, entre otras.

Por otro lado, cuando un niño lleva suspensos a casa y sus padres se sorprenden, significa que ha habido poca comunicación entre escuela, hijo y padres. Porque hoy en día hay suficientes mecanismos para saber si el niño va realizando sus tareas, si lleva un ritmo normal en clase o si tiene problemas de aprendizaje. Por tanto, cuando un hijo trae malas notas a casa, lo primero es sentarse y analizar la situación, averiguar qué ha podido pasar y plantear al niño el reto de superarse. Es en este tipo de conversaciones cuando es muy importante la comunicación entre padres e hijos, ya que un suspenso no tiene por qué indicar que haya problemas de aprendizaje, puede simplemente que el niño no esté motivado, no sea responsable o que le cueste llevar un ritmo como los demás compañeros. Puede incluso que sea algo puntual o no, eso lo deben averiguar los padres.

Por tanto, en lugar de gritar o enfadarse, hay que buscar soluciones para que el niño tenga más tiempo para realizar sus tareas y estudiar en casa. Sobre todo, después de hablar serenamente con el hijo, hay que pedir reunión con el tutor para buscar soluciones que permitan al niño aprobar las asignaturas y en consecuencia, superar el curso. En esa reunión no hay que buscar culpables, sino buscar soluciones que permitan ayudar al niño a mejorar sus notas. Por tanto, la labor de los padres es saber cómo ayudar a su hijo y hablar con su tutor por si hubiera alguna razón que explicara la bajada de su ritmo, o si hay algo que lo pueda desmotivar. También se puede aprovechar para preguntarle al tutor o tutora de qué manera se le puede ayudar desde casa.

Una vez se ha buscado los posibles motivos del suspenso, viene la búsqueda de posibles soluciones, como por ejemplo profesores particulares, psicopedagogos que puedan ayudar al niño a organizarse, etc. Aunque no todos los padres se pueden permitir pagar a un experto. Por ello, si un niño trae suspensos a casa hay que hablar con él y establecer unas rutinas que no se puedan eludir, como por ejemplo revisar la agenda escolar, asegurarse de que hace los deberes, repasar qué han hecho en clase, etc.

En resumen, cuando se trata de niños que no tienen problemas de aprendizaje, pero que están desmotivados, que no saben organizarse o les da pereza hacer las tareas tanto en clase como en casa, los padres deben llevar un control de lo que hace el niño diariamente. Es más, deben preocuparse de saber cómo va en el colegio a través de los tutores, deben controlar que hagan todos los deberes y que repasen las lecciones, deben averiguar cuándo es la época de exámenes y de que descansen lo suficiente, así como cuidar su alimentación, sobre todo en época de exámenes, ya que deben tener la energía necesaria para afrontar los retos que se les plantean en el colegio.

Con este tipo de control, es muy posible que se ahorren muchos disgustos ante la llegada de las notas. Aunque no solo eso, porque ayudar a los hijos a superarse supone una importante lección para afrontar la frustración y de entender que si se esfuerzan, pueden superarse. No obstante, pienso que a los niños no hay que exigirles que saquen las mejores notas. En mi opinión, los niños deben esforzarse, deben trabajar y deben aprender, pero no hay que obligarles a que saquen un diez en todo, pues como dijo Albert Einstein a su hijo: ‘No te preocupes por las notas. Asegúrate de tener las tareas al día y que no tengas que repetir curso. No es necesario tener buenas notas en todo.

¿Qué opináis vosotros? ¿Alguna vez os han traído algún suspenso? ¿De qué manera habéis reaccionado? ¿Cómo habéis conseguido motivar a vuestro hijo para sacar mejores notas? ¿Qué otros consejos añadiríais?

Vía | lavanguardia.com

Foto |woodleywonderworks

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